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Opinión | Elecciones en el Real Madrid

Barcelona

Posturitas y slogans

Sólo un loco podía haberse hecho cargo del Real Madrid en junio de 2009. Parecía que no éramos nada. Pero la fe inaudita de Florentino en el Real Madrid nos hizo creer contra toda esperanza.

Florentino Pérez, durante la presentación de su candidatura a la presidencia del Real Madrid

Florentino Pérez, durante la presentación de su candidatura a la presidencia del Real Madrid / AMB

Sólo un loco podía haberse hecho cargo del Real Madrid en junio de 2009. El equipo estaba destruido por una política de fichajes penosa y deshonesta. Había ganado la liga en 2007 y 2008, pero sólo porque los jugadores del Barça se bebían cada fin de semana el éxito de las temporadas anteriores. El Madrid estaba en barbecho y Pep Guardiola sacó a la luz toda nuestra miseria.

Los madridistas en Barcelona vivíamos entre las sombras. El orgullo pisoteado. La memoria desvencijada. La esperanza asfixiada. El túnel era oscuro y largo. El equipo de Guardiola venía a destrozar lo poco que quedaba después de la presidencia de Ramón Calderón.

Pero llegó un loco a hacerse cargo del equipo. El Madrid era un hospital y Florentino Pérez lo convirtió en un manicomio. El madridismo de los últimos años no se entiende sin esa sinrazón que nos dominó a todos. Era una mezcla de furia y rabia, que brotaba con fuerza de nuestras cenizas. Aún no teníamos nada. Parecía que no éramos nada. Pero la fe inaudita de Florentino en el Real Madrid nos hizo creer contra toda esperanza. No había posturitas. No recuerdo una sola frase bonita ni una idea genial. Era sólo pura confianza. Hambre. Fuego.

Florentino nos recordó lo que significa ser del Real Madrid. El resto de los equipos se hunden ante una mala racha. El resto se ahogan en 85 minutos derrotados. El Madrid, sin ninguna razón, sin ningún otro motivo que no sea ese escudo, siempre vuelve a creer. A su llegada, el equipo era torturado por el Barcelona. Y aún así creíamos. Los madridistas en Barcelona podíamos respirar en mitad del incendio. Henry llegó a reconocer que si hubiera vestido la camiseta del Madrid hoy tendría melena. Poco a poco esa esperanza construyó al mejor Madrid de todos los tiempos. No porque jugara mejor que otras veces, ni porque tuviera mejores jugadores; sino porque era el Madrid que siempre podía resucitar.

También hizo al mejor Barça de todos los tiempos. Sin Florentino el Barcelona no habría necesitado subir tanto el nivel. No puede haber un culer que no recuerde con nostalgia cada clásico desde 2009. Sufrimos todos, pero disfrutamos del fútbol como nunca lo habíamos hecho. Un barcelonista serio sabe que le debe tanto a Florentino y a Mourinho como a Laporta y a Guardiola. Todos sabemos que deberíais pedir su voto.

Dice alguno que Florentino ha agotado su ciclo. Cuando él precisamente nos recordó que el Madrid no responde a ninguna medida temporal. En el tiempo de vida que llevo, que no es poco, mi experiencia es que el Madrid no tiene etapas. Sólo he vivido momentos con o sin Florentino. Esa ha sido la única medida del tiempo.

Lo será también la temporada que viene. Porque alguien quiere un Madrid sin Florentino. De su rival he oído que le gustaría llenar el Madrid de jugadores de la Selección Española. Que pretende crear una grada para familias en el Bernabéu. También me ha llegado que quiere fomentar el equipo femenino y que le gustaría montar algo así como un parque acuático en Valdebebas.

Todo esto me suena al proyecto de reformas del club del jubilado. A plan de pensiones. A planificación semanal del táper. Slogans sin alma ni sangre. Mercadeo de votos. No sé si a base de montar piscinas y pistas de pádel el club sería más de los socios. Pero ese club ya no sería nuestro Real Madrid.

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