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Opinión | Barceloneando

Joan Vehils

Joan Vehils

Periodista

Barcelona

Pilarín Bayés conquista la noche solidaria de la cultura

La emprendedora que tenía los huevos cuadrados

La dibujante Pilarin Bayés se fotografía con algunas de las asistentes a la cena solidaria de la Fundacio Catalunya Cultura

La dibujante Pilarin Bayés se fotografía con algunas de las asistentes a la cena solidaria de la Fundacio Catalunya Cultura / MANU MITRU

La cena solidaria de la Fundación Cultura Catalunya es, año tras año, un éxito. Y lo es porque representa la culminación del trabajo realizado durante meses por las personas que lideran esta asociación: su presidente, Eloi Planes; su directora, Maite Esteve, y todo el equipo que hace posible el proyecto.

La cena, celebrada este año en La Paloma —uno de los salones de baile más antiguos y emblemáticos de Europa—, incluyó una espectacular subasta en la que se pujó por objetos tan diversos como una fotografía de La Pedrera realizada por Jordi Bernadó, una camiseta original firmada por Carlos Alcaraz o un coche de la marca Ebro.

Otra de las claves del éxito de esta fundación son las personas que forman parte del patronato y que acuden fielmente al evento año tras año. Entre los asistentes vimos al consejero delegado de Prensa Ibérica, Aitor Moll; al presidente del consejo editorial del diario Ara, Ferran Rodés; a la consejera del Grupo Godó, Ana Godó; al director de comunicación de Planeta, Patrici Tixis; a la directora de la Fundación Banco Sabadell, Sonia Mulero; así como a Jaume Gramona o Miquel Martí, y representantes del comité ejecutivo como Silvia Martí de Moventia. Tampoco faltaron miembros del consejo de mecenazgo como Jou Sanfeliu o Víctor Font.

Sin embargo, una de las grandes estrellas de la noche fue la dibujante y caricaturista Pilarín Bayés, que obsequió a los presentes con un dibujo que ella misma explicó desde el escenario. Pilarín, que llegó acompañada de la empresaria Cristina Cabañas, subió al escenario con unas visibles zapatillas blancas que podría lucir cualquier adolescente y, desde allí, conquistó a los cerca de 200 comensales con su personalidad, elegancia y su concisa explicación del dibujo realizado.

Entre tanta personalidad, uno tuvo el placer de compartir mesa con el presidente de honor de la fundación, Enric Crous, y el editor y presidente de RBA, Ricardo Rodrigo. Probablemente, dos de las personas más queridas de la velada. La prueba fue el constante desfile de amigos y conocidos que se acercaban a saludarles: desde Tatxo Benet y Camino Quiroga hasta Silvia Agenjo, las hermanas Helena Roca y Berta Roca, u Oriol Tomás. Precisamente este último fue quien más pujó por el Ebro S700, terminando por llevárselo como regalo para sus hijos.

Antes de la subasta, el presidente Eloi Planes anunció que la nueva Ley de Mecenazgo podría estar lista antes de final de año, aunque acumula tantos retrasos que cuesta no mostrarse escéptico. La FFC nació con la voluntad de ayudar al mundo de la cultura y evitar que proyectos con talento se queden por el camino; de ahí la importancia de las donaciones privadas y de iniciativas como esta cena solidaria.

La subasta fue, además de un éxito económico, un auténtico espectáculo. No solo por la elevada participación, sino también por la complicidad y el sentido del humor con el que Eloi Planes y Maite Esteve condujeron la velada. Ambos animaron el ambiente con tanta soltura que, por momentos, parecía que llevaban años dedicándose al entretenimiento. Ni Andreu Buenafuente y Silvia Abril en sus mejores galas de los Goya lo habrían hecho mejor…

Eloi Planes y Maite Esteve en plena subasta solidaria en La Paloma.

Eloi Planes y Maite Esteve en plena subasta solidaria en La Paloma. / MANU MITRU

Anécdotas al margen, también asistieron la directora de la Agencia Catalana de Turisme, Arantxa Calvera; la directora del Grupo Focus, Isabel Vidal; la presidenta de Sorigué, Ana Vallés; Elena de Carandini, de Raventós; Xavi Comerma, del Banco Sabadell; Mabel Mas, de El Periódico; Pere Guardiola, de Godó, y el presidente de Ebro, Rafael Ruiz.

Fue, en definitiva, una noche elegante, divertida y bien medida, con actuaciones breves y acertadas, horario europeo, un excelente catering de Sibaris supervisado personalmente por su propietaria, Glòria Carulla, y acompañada por el espumoso Gramona Imperial Brut y sus magníficos vinos de L’Enclos de Peralba.

Pero más allá de la puesta en escena, lo verdaderamente importante fue comprobar cómo buena parte de la sociedad civil catalana volvió a implicarse en favor de la cultura. Y lo hizo, además, con generosidad. Este año la recaudación se duplicó respecto a la edición anterior. Una señal esperanzadora para el futuro del mecenazgo cultural. Esperemos que el año que viene se mantenga el promedio.

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