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Opinión

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

'Caso Leire', una 'Kitchen' de baratillo

Dos operarios trabajan en la sede del PSOE mientras la UCO requería documentación, este martes.

Dos operarios trabajan en la sede del PSOE mientras la UCO requería documentación, este martes. / José Luis Roca

Ha querido la coincidencia que la operación de la UCO que investiga una presunta trama vinculada al PSOE para desacreditar investigaciones judiciales sobre Pedro Sánchez y su entorno coincida con el tramo final del juicio del ‘caso Kitchen’, la operación organizada desde el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para neutralizar a Luis Bárcenas y ocultar pruebas de la ‘caja B’ del PP.

Las similitudes son evidentes. Las maniobras atribuidas al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y a Leire Díez recuerdan a las que se imputan al exministro Jorge Fernández Díaz y a la antigua cúpula policial. El llamado ‘caso Leire’ sería, salvando las distancias, una ‘Kitchen’ de baratillo para proteger al líder, al partido y al Gobierno frente a investigaciones comprometedoras.

Más allá del tono esperpéntico del caso -Mortadelo y Filemón parecen directores de la CIA frente a las andanzas de Cerdán&Leire-, lo relevante es aclarar si desde el poder se optó por combatir las investigaciones buscando información contra policías, fiscales y jueces. Es decir, embarrando el terreno, algo que el propio Sánchez lleva denunciando desde hace años.

Si estas sospechas se confirman, se trataría de unos hechos muy graves protagonizados, además, por quienes hicieron del ‘caso Kitchen’ el símbolo de la degradación institucional del PP: las cloacas del Estado, la policía patriótica, el uso partidista de las instituciones... Ahora, cuando las sospechas apuntan al PSOE, los socialistas trazan una línea entre Cerdán y Ferraz, como si fuera posible obviar que era secretario de Organización.

El problema no es solo la hipocresía política, sino comprobar cómo el poder, cuando se siente amenazado, termina pareciéndose a aquello que decía combatir. Y eso erosiona la confianza en las instituciones democráticas. El silencio de Sánchez y el aplazamiento de su comparecencia en el Congreso hasta finales de junio no hacen más que aumentar la desafección.

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