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Opinión | Crisis en el PSOE
Manuel Sánchez

Manuel Sánchez

Periodista y escritor

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17 días de agonía con comité federal al fondo

Aunque el máximo órgano entre congresos está mayoritariamente en manos de Sánchez, los dirigentes tienen criterio propio y hay mucha inquietud y desconcierto en las filas socialistas

El juez atiende la petición de Zapatero y aplaza su declaración al 17 y 18 de junio por la complejidad de las acusaciones contra él

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia este miércoles desde el Vaticano tras su audiciencia con el Papa León XIV.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia este miércoles desde el Vaticano tras su audiciencia con el Papa León XIV. / Fabio Frustaci / ZUMA PRESS

Quienes conocen a José Luis Rodríguez Zapatero saben que debe estar pasándolo mal por no poder dar sus explicaciones y su versión sobre todo de lo que se le acusa.

Cuando grabó el vídeo nada más conocerse su imputación, dijo que haría declaraciones más amplias al día siguiente y se barajó una entrevista en Efe. Pero cambió de criterio y pensó que debía hablar primero ante el juez.

Tan mal debe llevar la contención ante lo que está viendo que no tardó en nombrar a un portavoz oficioso, el director del Ateneo, Luis Arroyo, que ha empezado a ejercer con vehemencia. Y es que cuando Arroyo intenta transmitir lo hablado con Zapatero resulta difícil distinguir lo que le ha dicho el expresidente y lo que es su opinión.

En principio, el calvario del silencio le iba a durar al expresidente una semana, porque el martes, 2 de junio, estaba prevista su declaración. Pero también ha cambiado ese escenario cuando su abogado ha pedido un aplazamiento y se ha pospuesto su comparecencia hasta el 17 y 18 de junio.

Zapatero, aunque es un animal político, ha entendido que ahora hay en juego muchas cosas y le convenía más preparar con detalle su defensa que un desahogo público.

Su decisión, sin embargo, abre 17 días de agonía para Pedro Sánchez y el PSOE, donde a buen seguro habrá una cascada de noticias y la imputación del expresidente continuará centrando el debate político.

El vía crucis de estos 17 días no va a ser fácil para los socialistas. Además, hay que sumar que el jueves empezó el juicio del hermano de Sánchez; que su mujer comparece el 9 de junio ante el juez Peinado y el nuevo escándalo del llamado “caso Leire”. Sin embargo, si algo puede doblar el pulso de Sánchez sería un proceso de Zapatero.

Y, a todo esto, el 27 de junio se celebra el comité federal del PSOE, el máximo órgano entre congresos, que tiene plena potestad para tomar decisiones. No hace falta más que recordar aquél cónclave del 1 de octubre de 2016, donde este órgano acabó destituyendo al secretario general del partido… un tal Pedro Sánchez.

Sánchez, aunque le costó al principio y estos años ha dejado al PSOE en un segundo plano y sin músculo, sí ha adquirido plena cultura de partido y es consciente de la tradición de que las grandes decisiones se anuncian en el comité federal, tal y como hizo Zapatero allá por 2011 cuando comunicó que no volvería a ser candidato.

El comité federal está mayoritariamente en manos de Sánchez, pero los dirigentes del PSOE tienen criterio propio y hay mucha inquietud y desconcierto en las filas socialistas.

Preocupa especialmente cómo afrontar las municipales y autonómicas de mayo de 2027, y que todo esto arrastre a muchos alcaldes. Un edil extremeño, de una localidad donde el PSOE ha ganado casi todas las elecciones desde 1979 por mayoría absoluta, no oculta su temor: “Si esto sigue así, voy a perder”. Y en la misma situación pueden verse Adrián Barbón, María Chivite o Emiliano García-Page.

No se espera un comité federal como los de aquella etapa de Felipe González que duraban dos días, pero será el más complicado que tiene que afrontar Sánchez desde que volvió a ser secretario general. Se da por hecho que García-Page será la voz más crítica y piensa tomar la palabra, pero hay otros muchos dirigentes que quieren ser oídos, y ya hay barones no tan afines a Sánchez.

Siempre el desarrollo del comité federal lo marca el discurso del secretario general, que es en abierto -el debate posterior se hace a puerta cerrada- y ahí estarán las claves. Sánchez está obligado a justificar esta resistencia numantina, a dar ánimos a los suyos y a dibujar un horizonte más claro del que ahora hay. No descarto que exprese su voluntad de manera oficial de volver a ser el candidato a la presidencia del Gobierno, lo que se da por hecho en el PSOE, aunque ya hay voces minoritarias internas de buscar otro candidato o candidata. En todo caso, el proceso de primarias es obligatorio.

¿Puede que Sánchez sorprenda? Con su trayectoria política no es descartable. Desde anunciar que se presentará a una cuestión de confianza hasta fijar la fecha de las elecciones o… quién sabe. Aunque, previamente, habrá que saber cómo discurre su comparecencia en el Congreso.

Pero el PSOE precisa salir con las ideas claras del comité federal, y Sánchez necesita el respaldo del partido y su estructura territorial. Se avecina un año electoral y hay mucho en juego. Algunos dicen que hasta el futuro del PSOE.

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