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Opinión | La Calle Nueva
Juan Cruz Ruiz

Juan Cruz Ruiz

Periodista y escritor

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Territorio de Cueto

Explicaba en sus artículos lo que seguramente iba a pasar. Siempre acertaba. Mezclaba el fútbol con la literatura y el futuro, y este solía darle la razón

El escritor y periodista Juan Cueto.

El escritor y periodista Juan Cueto.

Estoy en Oviedo. Aquí vivió gran parte de su vida Juan Cueto, heredero de Leopoldo Alas, un ser humano extraordinario que hizo de su talento una manera de explicar la vida antes de que esta se hiciera, como ahora, mezquina y ruin. Ruinita, como decía mi madre. Aquí nos reíamos y aprendíamos de Juan Cueto como si todos los días se encontrara, en su mundo, en el mundo que nos abría y que se abría a lo que él quisiera, una alegría que contar. Ahora es difícil vivir alegrías como aquella, abierta a la sabiduría ajena y abierta también al asombro, a la alegría de los otros.

Es un mundo difícil y duro, y más duro parece que se va a poner. Ahora es tiempo de sustos y de maldades, se espera lo peor de los otros, cuando no son los nuestros, y se espera lo peor siempre del adversario, que no solo es adversario, sino que sobre todo es también el enemigo. Este es un siglo chiquito que durará un suspiro, por lo menos hasta que ganen los unos o los otros, y los que ahora estén esperando su victoria tengan lo que esperan y entonces regrese otra vez la diatriba y unos y otros habrán ganado sus respectivas batallas. Perderemos, seguramente perderemos.

Malos tiempos, en fin, me vienen a la memoria de otras historias de nuestro pasado, como si lo que sucede hubiera pasado otra vez y nos estemos preparando para recordar aquello que ya fue. He venido a Oviedo para hablar de personas y de personajes que fueron, en el siglo XX, sobre todo, intérpretes de la literatura de aquel tiempo. Algunos siguen estando con nosotros, escribiendo o soñando, y otros, como Juan Cueto, ya son historia del tiempo, seres humanos que dejaron huellas que se pueden diluir como lágrimas en la lluvia, un cielo gris marcado por la locura que viene de Estados Unidos y que cada vez se parece más a la maldad presente.

En otro tiempo yo llamaba a Juan Cueto, a veces porque sí y muchas veces porque era el gurú de todos nosotros, para que explicara el futuro. Él vivía en Somió, un sitio bellísimo de Gijón, y desde allí explicaba, en sus artículos ('Triunfo', 'El País', o sus periódicos del norte) lo que seguramente iba a pasar. Siempre acertaba. Mezclaba el fútbol con la literatura y el futuro, y este solía darle la razón.

Esta vez que venido a Oviedo tuve la ocurrencia de traer conmigo el dossier que guardo en casa con lo que Cueto decía. Y de todas esas resmas que dejó atrás este gran gurú de nuestras vidas se me ocurrió subrayar esta mañana de Oviedo lo que él decía del siglo que ya empieza a envejecer en todos los países y muy especialmente entre nosotros. Se me ocurrió entonces (28 de agosto del año 2000) preguntarle a Cueto por el tiempo que ya era otro en la vida: Juan Cueto, “¿este siglo existió?”.

Como si entonces hablara de este mismo momento en el que estamos ahora, aquel personaje que era más que un gurú, era un adivino, me dijo esto acerca del siglo pasado: “Este siglo existió a medias. La mayor parte de los grandes inventos de este siglo –el cine, el teléfono—ya estaban inventados en el siglo XIX… Se desarrolló mucho, pero todo estaba inventado; menos la televisión y el microondas… Existió el siglo en el mundo de la ciencia, donde hubo algunos paradigmas… Cabe discutir si existió la cultura, porque, por ejemplo, la novela como tal novela fue un invento del siglo XIX, como la invención de la revista; lo que hizo el siglo XX es experimentar. En pintura ha sido un siglo fundamental, que ha cambiado la mirada, como en arquitectura… En política yo creo que ha sido un siglo nefasto, lleno de fascismo y de odio, pero quizá ha producido una conciencia democrática que será buena de ahora en adelante”.

Entonces le pregunté al gurú moderno de aquellos tiempos qué debíamos guardar para lo que venía… Y me dijo Cueto: “Todo ha saltado por los aires. La palabra de moda no va a ser votos, historia o ideología, sino que se va a imponer el prefijo des, hay que desaprender, deshacer… De lo que se trata es de poner en solfa aquellos principios que estuvieron mandando y que llevaron a atrocidades enormes, tanto el fascismo como el comunismo… Yo creo que hay que vivir con muchísimas cosas viejas, y realmente todas las vanguardias son herencias de las viejas vanguardias. No se trata de contraponer la tradición y la modernidad, sino de utilizar los materiales útiles, y no solo en literatura, no solo en el arte y en la cultura, sino en las ciencias humanas”.

¿Habrá algo gratis, Juan Cueto? Me dijo: “No, radicalmente no. Va a haber que pagar por todos los accesos; el asunto será que hay que pagar por el acceso a viajes, a películas, a libros, a la vida en el campo, a informaciones, la propiedad va a ser menos importante”.

Murió el 14 de enero de 2019, en Madrid. Ya no quería mirar a los celajes, hablaba poco, había dejado atrás una sabiduría que ahora se añora, porque en el que fue su territorio, la sabiduría, todo se está desmoronando y no es ni siquiera la discusión o la sabiduría lo que mantienen la vida sino el estupor, la evidencia de que todo es peor cada día.

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