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Opinión | Conocidos y saludados
Josep Cuní

Josep Cuní

Periodista.

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Jonathan Andic. Las series y la vida

El hijo del fallecido fundador de Mango se duele de "la impotencia y la frustración ante un relato de presunta culpabilidad que no responde a la realidad"

Jonathan Andic. | EL PERIÓDICO

Jonathan Andic. | EL PERIÓDICO

Viéndola pisar la alfombra roja del reciente festival de Cannes, nadie hubiera dicho que Joan Collins estaba a punto de cumplir 93 años. Su corto paseo para el que se preparó tomando lecciones de baile porque no le gusta caminar, según dijo, recuperó para el certamen la elegancia que desprendió cuatro décadas antes interpretando a Alexis Carrington Colby.

La villana de la serie 'Dinastía' dejó algunas perlas para la historia de la televisión que los guionistas reconocieron haber tomado de su propia personalidad. La de una actriz que nunca tuvo pelos en la lengua. "No me enfado, me vengo" es una de ellas. Y a fe que lo ha hecho en sus libros publicados pasando facturas a todos los hombres de la industria que quisieron aprovecharse de su belleza tomándola por la ingenua que nunca fue. Richard Burton, entre ellos. Por algo la nombrada por Isabel II Dama del Imperio Británico hizo suyo el carisma del malvado personaje definiéndose como "una mujer que sabe exactamente lo que quiere. Y si no lo consigo, obtengo algo mucho mejor".

Y así ha seguido trabajando a pesar del edadismo rampante encarnando ahora el declive de Wallis Simpson en 'My Duchess'. Sin maquillaje ni florituras y junto a Isabella Rossellini.

La de los ochenta fue la década prodigiosa de las series televisivas. Millones de ciudadanos en cada país condicionaban sus quehaceres a la emisión de 'Dallas', otro ejemplo, para escuchar a JR Ewing proclamar: "La conciencia es como un barco o un coche. Si crees que necesitas una, la alquilas".

Ya se sabe, la vida de los millonarios siempre es mucho más atractiva que la del común de los mortales. También se comprobaba en 'Falcon Crest', otro referente. Y observar en la ficción que el dinero además de evitar problemas puede amplificarlos porque 'Los ricos también lloran' tranquiliza la conciencia de quien lucha para llegar a final de mes. Aunque sea por un rato.

'Succession' es el penúltimo hito. La batalla para hacerse con el imperio familiar lleva a los hermanos a curar los desafectos con frías actitudes: "Lo bueno de tener una familia que no te quiere es que aprendes a vivir sin ella", suelta el hijo díscolo. Pero no sin su dinero, añade para sí desde el sofá, el espectador realista.

Todas esas seriadas referencias de ficción planean estos días sobre un caso real. El que afecta a Jonathan Andic Raig (Barcelona, 23 de abril de 1981).

La detención del hijo del fundador de Mango ha dado la vuelta al mundo como lo hizo la muerte de su padre. Es lo que tiene una empresa global, que también internacionaliza cualquier sacudida indeseada.

La dimisión de Andic Jr. como vicepresidente para dedicarse de pleno a su defensa aparta la presión sobre la compañía que teme por la reputación que el propio imputado llamó a preservar en las exequias de su padre pero que él ya ha perdido. Y de eso se duele. "De la impotencia y la frustración ante un relato de presunta culpabilidad que no responde a la realidad", según el escrito de renuncia.

Lejos de la discreción que siempre persiguió el progenitor, Jonathan Andic ve aireados hoy los trapos que la saga guardaba en casa. Y, por lo trascendido, había tela por cortar. Como en todos los hogares, por otra parte. Mucho antes de la televisión, Tolstoi dejó constancia al inicio de Ana Karenina: "Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera".

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