
Director de Información Económica de Prensa Ibérica.
De hoteles a drones
El eterno debate sobre el presente y futuro del turismo en España coincide con el interés de las administraciones de invertir en sectores estratégicos para no depender de terceros países

Multitud de hamacas vacías en la playa de Magaluf (Mallorca), uno de los principales destinos del turismo británico en años anteriores, el pasado 30 de julio. / GETTY IMAGES / CLARA MARGAIS
Esta semana, la encuesta salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalaba que la hostelería es el sector que peor paga de España: una retribución anual bruta de 17.653 euros. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) trabajan en este sector 1,77 millones de personas, un 8% del total del empleo. En la punta más alta de la pirámide salarial se sitúan los empleados del sector de suministro de energía, con unos ingresos brutos de 57.931 euros anuales, seguidos de las actividades financieras con 51.800 euros.
La comunicación de estas remuneraciones ha coincidido con el desarrollo de unas jornadas empresariales focalizadas en el sector hotelero en Baleares organizadas por el 'Diario de Mallorca' y ‘Activos’, pertenecientes a Prensa Ibérica. Los empresarios representantes del sector mostraban un optimismo controlado en las vísperas de la temporada de verano. Argumentaban sobre la necesidad de ir cambiando el modelo de negocio, mejorando la oferta, y se quejaban del absentismo laboral, muchas veces sin previo aviso, y de la dificultad de encontrar personal en posiciones muy diversas del negocio. "¡Falta talento!" debe ser una de las expresiones más repetidas desde la Prehistoria.
También quedó bastante claro en algunas conversaciones que las generosas propinas que ofrecen los clientes (especialmente, los estadounidenses) compensan, con creces, los salarios. Dependiendo de si es camarero, botones, recepcionista o trabaja en el servicio de habitaciones, las propinas pueden ir de 200 a mil euros al mes de agregado, dependiendo de las estrellas que tenga el hotel. Lo máximo es cuando se anuncia en un hotel de lujo la llegada de algún jeque árabe con su séquito, capaces de reservar plantas enteras. Puede haber bofetadas para servirlos. Hasta relojes de oro se han llegado a dejar de propina. Que haya un bote común entre todos o que se declaren como ingresos ya depende de la voluntad de los empleados.
Los economistas y algunos políticos ilustrados llevan muchos años pensando cómo mejorar la estructura productiva de España. Abunda la literatura y las sugerencias para reducir la dependencia del turismo. Entre las soluciones del sector, otra expresión más manida incluso que la del talento: hay que generar más "valor añadido".
El eterno debate sobre el presente y futuro del turismo en España coincide con el interés de las administraciones de invertir en sectores estratégicos para no depender de terceros países. Primero, debido a la pandemia, fue el sanitario; ahora, debido a la amenaza rusa tras invadir Ucrania, toca inyectar capital en proyectos de defensa y seguridad en sectores muy diversos, de textil a ingeniería mecánica. Le han llamado: generar productos duales. Y de paso, con empleos mejor pagados.
Todo es compatible: desde mejorar la oferta hotelera y los servicios turísticos, pagando mejores salarios a los empleados que se lo merezcan para que no dependan solo de las propinas, hasta construir drones aéreos y marinos que sirvan para asegurar la defensa de la Unión Europea.
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