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Oportunidad y retos para la paz y seguridad

Así ha sido el II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa

Salvador Illa, en el II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa

Salvador Illa, en el II Foro Prensa Ibérica para la paz y la seguridad en Europa / Ferran Nadeu / Ferran Nadeu

Europa ha asumido que la seguridad ya no puede darse por garantizada. La guerra de Ucrania, las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la rivalidad creciente entre China y EEUU han acelerado su apuesta por la autonomía estratégica, cuyo objetivo es reducir dependencias en ámbitos críticos —energía, telecomunicaciones, inteligencia artificial, semiconductores o defensa— y reforzar capacidades propias en un contexto internacional cada vez más inestable.

Un cambio de paradigma que también empieza a reflejarse en Catalunya, donde el II Foro Prensa Ibérica para la Paz y la Seguridad en Europa ha evidenciado cómo un sector durante años rodeado de recelos políticos y sociales empieza a percibirse desde otra perspectiva. La seguridad y la autonomía tecnológica ya no se entienden únicamente en términos militares, sino también como factores vinculados a la competitividad económica, la capacidad industrial y la estabilidad europea. La transformación responde, además, a la evolución de la propia industria de defensa, que ya no gira exclusivamente alrededor de grandes plataformas militares tradicionales, sino cada vez más en torno a tecnologías duales como la ciberseguridad, los satélites, la inteligencia artificial, los drones, las telecomunicaciones o la supercomputación.

Y es precisamente en ese nuevo escenario donde Catalunya parte de una posición favorable. Barcelona concentra universidades, centros tecnológicos y un ecosistema empresarial capaz de conectar innovación e industria, mientras sectores como la automoción, la electrónica, la aeronáutica o el textil técnico disponen de capacidades transferibles a esta nueva cadena de valor. Porque la transformación de la defensa, cada vez más vinculada al software, las comunicaciones seguras, el análisis de datos o la inteligencia artificial, ha ampliado el concepto tradicional de seguridad y situado las tecnologías duales en el centro de la estrategia industrial europea.

Ese potencial empieza ya a traducirse en inversión y actividad empresarial. No es casual que compañías como Airbus GeoTech, Sateliot, Oesía, TRC o EM&E hayan reforzado su presencia en Catalunya ni que la Cambra de Comerç estime que este sector podría generar próximamente 10.000 empleos cualificados. La adaptación parcial de sectores como la automoción, la manufactura avanzada o el textil hacia tecnologías duales puede contribuir, además, a preservar capacidad productiva y reforzar la base tecnológica de la economía catalana. Un proceso en el que será determinante el papel de las grandes empresas tractoras para integrar a pymes y startups en los grandes programas europeos, facilitar transferencia tecnológica y dar escala a un tejido empresarial fragmentado, pero con capacidades industriales avanzadas.

Sin embargo, el potencial por sí solo no basta. El sector, y lo ha reclamado, necesita inversión sostenida, financiación, formación técnica, agilidad administrativa y una mayor coordinación entre administraciones, universidades y empresas. Pero también estabilidad y previsibilidad.

Catalunya reúne condiciones propicias para contribuir de forma decisiva a esta nueva etapa industrial europea. Algo que, en un sistema internacional cada vez más incierto, ya no responde únicamente a una cuestión de seguridad, sino también de competitividad, progreso y libertad.