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Opinión | Gobierno
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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¿Elecciones? Cuatro movimientos para Sánchez

La mejor opción, sin duda, es la primavera. Pedro Sánchez decide. Siempre han sido los presidentes los que han decidido según sus intereses. Claro que Sánchez es un mago resistente y eso tiene sorpresas

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Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles, cuando se refirió a la ley de 'lobbies'.

Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles, cuando se refirió a la ley de 'lobbies'. / José Luis Roca

El caso Zapatero lo enturbia todo y eso provoca que el fondo se vea mal, pero Pedro Sánchez está diseñando su próximo año con una cita crucial: el día de elecciones. Existen cuatro posibilidades que está manejando Moncloa y los muchos altavoces próximos, cada uno de su madre y de su padre, quiero decir que responden a intereses diferentes.

Cuatro momentos: elecciones en otoño, en primavera, coincidiendo con las municipales o cuando tocan. Estas cuatro propuestas son una invitación a decir que el analista que firma se moja poco o nada. Pero no se trata de un juego de azar. La cuestión es describir los pros y contras de las propuestas que Sánchez baraja sobre la mesa.

Los otoños siempre han sido una estación positiva para el socialismo español. La gran victoria de 1982 con un Felipe González pletórico y representante del 'Cambio' se produjo en otoño. Sin embargo, no apunta a que la fórmula Pedro Sánchez llame a la ilusión o a una transformación utópica de la sociedad. Así que adelantar las elecciones nueve meses solo sería posible si la presión sobre el PSOE del caso Zapatero dejara sin oxígeno el trabajo del Gobierno. Y eso, de momento, no parece probable. La economía va bien y es el mejor comodín en manos de Sánchez.

Las primaveras no tienen un buen recuerdo para los de la calle Ferraz. Fue un 3 de marzo de 1996 cuando Felipe González se vio forzado a convocar elecciones antes de agotar la legislatura, también por casos de corrupción y malas praxis. Ganó el PP de José María Aznar, pero por poco. Y fue una primavera cuando Zapatero ganó sus primeras elecciones, pero en una situación de angustia nacional por el 11-M.

En este caso, de las cuatro opciones, esta es la mejor. El motivo principal es que está situada antes de las elecciones municipales que se celebrarán el 23 de mayo del próximo año. Las últimas municipales y autonómicas no acabaron con unos resultados demasiado afortunados para los socialistas que, en una jugada maestra y sobre todo valiente, obligó a Pedro Sánchez a convocar elecciones a finales de julio. Los pactos hicieron el resto.

La posibilidad de hacer coincidir la contienda electoral con esas municipales no están bien vistas ni por los propios socialistas. En alguna autonomía puede que funcionara a favor pero, en general, tanto en ayuntamientos como comunidades, es una opción llamada al fracaso. En muchas localidades deberían ir al colegio electoral con cuatro papeletas: a los ayuntamientos, las autonomías, al Congreso y al Senado. Demasiadas.

La última posibilidad es hacerlas cuando toque. Agotar la legislatura esperando que, en el año que queda, todos los marrones que afectan al PSOE, que son muchos, se apacigüen y el aroma de buen rollo veraniego inunde el corazón de los votantes socialistas. Cierto, suena a poesía barata, pero es lo que hay con la que les está cayendo.

La mejor opción, sin duda, es la primavera. O, en todo caso, es la menos mala. Pedro Sánchez decide. Siempre han sido los presidentes los que han decidido según sus intereses. Claro que Sánchez es un mago resistente y eso tiene sorpresas.

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