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Opinión | Panorama político
Pilar Rahola

Pilar Rahola

Periodista y escritora

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Moción instrumental

Si Feijóo plantea esta opción para convocar elecciones se neutralizaría el efecto Vox y se dotaría a la ciudadanía de la herramienta más eficaz para acabar con la actual situación de callejón sin salida

El golpe de Zapatero trastoca los planes del Gobierno y espera a su declaración ante el juez para decidir nuevos pasos

Leonard Beard

Leonard Beard / 5

“Sería irresponsable seguir más allá de 2026 sin rumbo, sin Presupuestos, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada”. La frase es de Aitor Esteban y la ha pronunciado este domingo en un gran acto político en el Landako Gunea de Durango, a un año justo de las próximas municipales. Se podría considerar, pues, el primer mitin electoral del PNV. Pero, más allá del calendario, se ha convertido en el primer aviso serio de los nacionalistas vascos al Gobierno de Pedro Sánchez.

¿“Sería irresponsable seguir...” significa, en traducción política, que el PNV empieza a explorar opciones de salida? Hay motivos para interpretarlo en este sentido. El primero, la inteligencia estratégica que ha demostrado históricamente el partido vasco en su relación con los partidos españoles. Ha pactado a derecha y a izquierda, ha sabido entrar y salir a tiempo de las alianzas, y siempre ha sacado réditos de enorme importancia para Euskadi. Pero, además, la situación de la legislatura es agónica y podría arrastrarles en la caída, sobre todo teniendo en cuenta el 'tour de force' que le hace Bildu. Al PNV le hace falta, pues, iniciativa y liderazgo, y seguramente solo le frena el pacto de gobierno con el PSE en el País Vasco. Pero frenar no quiere decir paralizar.

Además del sutil movimiento del PNV, el otro partido que está en la ecuación (es decir, que cuenta para una moción, sea del tipo que sea) es Junts, que ya hace meses que dio por finiquitada su alianza con Sánchez, y que ha enviado múltiples indicios de fatiga, desconfianza y enojo. Además, también le hace falta un gesto de liderazgo que le permita restituir el protagonismo que tuvo en los inicios de la legislatura, además de recuperar la capacidad de negociación. Es cierto que la amnistía continúa condicionando las decisiones, pero también es cierto que a estas alturas el PSOE no es garantía de nada. Si se suma todo, parece evidente que Junts está en la misma tesitura del PNV: hartos de una legislatura agotada, hartos de un gobierno sin proyecto y hartos de un presidente que incumple todas las promesas. Solo faltaba el terremoto descomunal del caso Zapatero, para añadir peso a la fatiga enorme que el partido de Puigdemont acumula. El escándalo ZP es pura dinamita y, pase lo que pase judicialmente, la bomba ya ha estallado en la cara del PSOE.

Un Pedro Sánchez en fase catatónica puede optar por mantenerse contra todo y alargar la agonía. Es aquí donde el líder del PP tendría que ser capaz de asumir riesgos

Situados ambos partidos en este punto de final, ¿pueden plantearse formar parte de una moción de censura a Pedro Sánchez? No, en los términos clásicos, porque ni vascos, ni catalanes pueden votar junto a Vox, para hacer presidente a Feijóo. Sería un pacto antinatura inexplicable a los respectivos votantes. Pero, ¿y si Feijóo plantea una moción de censura instrumental, no para ser presidente 'ipso facto', sino para convocar elecciones inmediatamente y abre las negociaciones con PNV, Junts y CC? Esta opción neutralizaría el efecto Vox y dotaría a la ciudadanía de la herramienta más eficaz y pulcra para acabar con la actual situación de callejón sin salida. Además, con este gesto Feijóo recuperaría la iniciativa y demostraría una capacidad de liderazgo que hasta ahora no se ha visto. A la vez, se abriría a fortalecer alianzas más allá de Vox, cosa que ha sido incapaz de hacer hasta ahora, no en vano, como dice Boye, “si el PP trata a Junta y al PNV como enemigos, solo le quedará Vox”. La cuestión es si Feijóo es capaz de una iniciativa de riesgo como esta, y de los costes de la negociación con los dos partidos nacionalistas (que, sin duda, implicaría no recurrir la decisión del TC, si este avalara el amparo a Puigdemont). Pero la alternativa a la moción instrumental es no hacer nada y esperar que llueva, hecho que lo deja totalmente atrapado bajo los designios de la extrema derecha.

Sea como fuere, la moción de censura instrumental es la única opción en manos de la oposición, que podría acabar con una grave situación de podredumbre legislativa. No hace falta decir que hay una vía más rápida, la convocatoria electoral del presidente. Al fin y al cabo, sin Presupuestos, sin mayorías, rodeado de líos judiciales y con el gurú moral protagonizando el peor escándalo de la historia, mantener la legislatura es un acto de irresponsabilidad política, que solo puede alimentar a la antipolítica. Pero un Pedro Sánchez en fase catatónica puede optar por mantenerse contra todo y alargar la agonía. Es aquí donde Feijóo tendría que ser capaz de asumir riesgos.