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Opinión | 'THE OTHER CLUB'
Albert Sáez

Albert Sáez

Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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La defensa de Zapatero recurre a la figura de 'Julito' para desligarse de las acusaciones de corrupción

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. / ChatGPT

Dos notas previas de lo acontecido esta semana que no pueden pasar desapercibidas en 'The Other Club' a pesar del tsunami Zapatero. La primera es el acuerdo que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez ha conseguido en el marco de la conferencia sectorial con las comunidades autónomas, donde las gobernadas por el PP y por el PSOE han firmado un pacto para desplegar 7.000 millones de euros dedicados al problema que más preocupa a los españoles y más gasolina da a Vox. Ejemplar la capacidad de generar consensos y clamoroso el silencio de la prensa atrincherada temerosa de que cosas como estas la hunda más que el algoritmo. La segunda nota conecta con el cuerpo de este artículo. Viendo las investigaciones en el caso de la muerte de Isaak Andic y del mismo expresidente Zapatero es necesario poner en valor la aportación que hace la tecnología digital al esclarecimiento de los hechos y que desbarata esos discursos apocalípticos.

Una carpeta complicada de ubicar

Lo que conocemos hasta ahora de la investigación sobre las actividades del expresidente Zapatero no es fácilmente encuadrable en el relato del lawfare que Pedro Sánchez ha importado de Catalunya. No nace en Manos Limpias con recortes de periódicos sino en los organismos de fiscalización del blanqueo de capitales en Estados Unidos y en Suiza. Nace con el apoyo de la Fiscalía a la investigación. Nace de un juez respetado por casi todo el mundo y no alineado con los habituales antagonistas del Gobierno. Con estos mimbres es difícil comparar el asunto con las denuncias contra Begoña Gómez o contra David Sánchez que nacieron del bulo, pasaron por Manos Limpias hasta llegar a algún juez estrambótico que dictó el procesamiento ante la frialdad o incluso la oposición del ministerio fiscal. A partir de ahí, el potaje madrileño ha tomado, lógicamente, dos caminos contrapuestos.

Uy lo que vendrá...

Desde la oposición se insiste estos días en que lo que figura en el auto de procesamiento no es nada comparable con los informes policiales que contiene el sumario que se hará público y todavía más la parte que seguirá siendo secreta. Es la teoría de la punta del iceberg que sugiere que se llegará nuevamente al entorno de Sánchez y que conectará al expresidente del gobierno con la trama de los Aldama y los Ábalos, como el exministro se ha apresurado a insinuar desde la cárcel. Todos los caminos llevarían entonces a Venezuela y pondrían a Zapatero en el punto de mira de los Estados Unidos, y no de Trump, ya que la investigación habría empezado siendo Biden presidente. Nuestro bambi tocó en su momento una tecla transversal en la cultura política norteamericana como es la bandera y la retirada de tropas en Irak. Ayudar a China a saltarse el embargo del petróleo venezolano dejaría en muy mal lugar a España en la figura de un expresidente. Este iceberg tendría mucha más enjundia que el cúmulo de causas que acumula hasta ahora el entorno de Sánchez, y Feijóo debería ver como lo aprovecha sin caer en la habitual hipérbole del potaje.

‘Julito’, el travieso

Vista la poca credibilidad de aplicar el marco del lawfare a la carpeta de Zapatero, los alquimistas de la Moncloa han recurrido al abuso de confianza del socio del expresidente, Julio Martínez, al que ahora todos tratan de 'Julito' como para hacerlo simpático, cuando lo que hacen es convertirlo en próximo. Según esta teoría, Zapatero sería víctima del tal 'Julito' que andaba por ahí invocando su nombre como conseguidor, y cobrando por ello, sin que el expresidente moviera una ceja o descolgara un teléfono. Para poder hacerlo, le pagaba un sobreprecio a Zapatero y a la empresa de sus hijas por trabajos menores. Todo podría ser así de sencillo si no hubieran pasado otras cosas también. Por ejemplo, que tras la marcha de Iván Redondo y de Ábalos, la 'guardia de korps' de Sánchez a nivel intelectual y mediático formaba parte del universo Zapatero: Miguel Barroso, José Miguel Contreras y ese príncipe de las tinieblas de la izquierda que es Javier de Paz. Salvando las distancias ideológicas y generacionales, el caso Zapatero me recuerda mucho al caso Pujol. El expresident nos reconoció en una ocasión que no podía saber qué hacían sus hijos en su nombre, como Julito. Y cuando les pillaron, pagó por lo que habían hecho y también por haber adoptado durante décadas el papel de guardián de las esencias morales de la política. Poco más o menos el rol que ha jugado Zapatero desde que se reconcilió con Sánchez, ahora podríamos pensar que para ayudar a Julito. O a sí mismo, como tantos otros expresidentes que no dan lecciones.

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