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Opinión | Tormenta judicial
Ernesto Ekaizer

Ernesto Ekaizer

Escritor y periodista.

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Misión cumplida de UDEF, Fiscalía Anticorrupción y juez: ¡creada la trama Zapatero!

Aunque el empresario Julio 'Julito' Martínez 'derrote' –es decir, lo que según el argot policial se define como 'vender' a su amigo el expresidente español–, siguiendo los pasos de Aldama en relación a José Luis Ábalos, tendrá que rellenar el vacío creado asumido por los acusadores: ¿quiénes son los funcionarios relacionados con Zapatero que, por la relación personal que mantenían con él, le hicieron el favor –tráfico de influencias– de conceder el préstamo de 53 millones a la aerolínea española Plus Ultra?

El empresario Julio Martínez.

El empresario Julio Martínez. / Carlos Luján / Europa Press

“Me gusta ser muy sincero y tengo que decir que en España las causas más complejas no las instruye el juez de instrucción, que es independiente, ni el ministerio fiscal, sino que por lo general nos vienen precocinadas por la labor de la policía que cumple sus funciones, pero que no tiene el estatuto de los países anglosajones y de la Agencia Tributaria, con lo cual después la capacidad de filtraje crítico de los que nos viene resulta siempre muy limitada. De ahí nuestra insistencia para la creación de un modelo en el que la Policía judicial y la Agencia Tributaria dependan en mayor medida, no del control, sino de la dirección, que es muy distinto, del ministerio fiscal”.

Eduardo Torres-Dulce, fiscal general del Estado, comparecencia ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, 23 de abril de 2014.

Si uno se atiene a los razonamientos de dos informes elaborados por la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF), y a la síntesis de ellos, en cuya elaboración han participado la fiscal Elena Lorente, de la Fiscalía Anticorrupción –se supone que será quien interrogue a Zapatero, en solitario o acompañada por el fiscal jefe Alejandro Luzón– y el juez José Luis Calama, titular del juzgado central número 4 de la Audiencia Nacional, a través de la imputación, el expresidente del Gobierno español, líder de la banda que traficaba influencias, tuvo la pericia suficiente para esconder la mano después de tirar la piedra, es decir, ejerció sus múltiples influencias sin dejar rastro alguno. Porque aun reconociendo que hay muchos senderos bifurcados en la resolución, una cosa parece indiscutible: la influencia de Zapatero es invisible.

Tal ausencia de indicios en lo que se suele llamar la “explotación del operativo” –que suele estar precedida por una larga y cuidadosa preparación– está suplantada por un despliegue de sociedades, relaciones y cruces, que se aleja del centro de lo que se pretende investigar. De ahí esa borgiana imagen del jardín cuyos senderos se bifurcan.

Es que el delito de tráfico de influencias (artículos 428-430 del Código Penal) exige al juez de instrucción dos cosas: identificar a la persona o las personas influidas para hacer realidad la concesión del préstamo a Plus Ultra. Es decir: describir que se trata de un funcionario o autoridad con la potestad necesaria para dictar una resolución que diera satisfacción a la influencia ejercida.

Y, segundo, comprobar si en el sujeto activo concurre una circunstancia concreta de prevalimiento –es decir, que la persona se aprovecha de una circunstancia de poder– habida cuenta de que en este caso se trata de un particular.

¿Qué relación personal concreta le permitió a este particular, en este caso el expresidente, ejercer su prevalecimiento sobre el funcionario influido, acometer la influencia presuntamente ilícita?

El juez dice investigar un delito inexistente: el Código Penal no castiga la creación de tramas abstractas de tráfico de influencias.

Lo que si castiga es un tráfico de influencias en concreto. Eso es derecho penal. Las “tramas” no está –que sepamos– tipificadas.

Estos dos requisitos son sustituidos por una cantidad de datos con el mensaje central sobre la existencia de una trama que sería el equivalente de aquel adagio de que “la letra con sangre entra”: el relato de esa organización criminal incluye seis veces el participio femenino singular “liderada” y tres veces el sustantivo masculino “liderazgo”.

Con un auto de estilo 'totum revolutum', el mensaje ha dado nacimiento a la “trama Zapatero”, cuyo viaje solo acaba de empezar y cuyas escalas serán numerosas hasta la declaración del expresidente el 2 de junio.

Si tan arraigada está en la UDEF, la Fiscalía Anticorrupción y el juez instructor la convicción como para proclamar con tal contundencia la existencia de esa trama y de su liderazgo.

¿Por qué esperar dos semanas, entre la publicación del auto el pasado martes 19 de mayo y hacer que Zapatero declare, el próximo 2 de junio?

Ah… quizá para obtener más datos que puedan emanar de los registros de las oficinas.

Pero es que el instructor ya ha advertido que el imputado, habida cuenta de las filtraciones y noticias publicadas durante meses, señala: “La amplia difusión mediática y la notoriedad del procedimiento judicial en curso hacen razonablemente presumible que cualquier elemento incriminatorio eventualmente existente habría sido ya retirado, destruido o trasladado, lo que debilita la proporcionalidad y necesidad de la medida restrictiva solicitada” [por la Policía].

Es decir, la UDEF, la Fiscalía Anticorrupción y el juez instructor presumen que Zapatero ha destruido material.

Pero, al tiempo, siguen pescando. Porque ahora han incautado los dispositivos de la secretaria del expresidente, Gertrudis Alcázar, quien al tiempo ya ha sido citada por el Partido Popular a comparecer en la caja de resonancia de los procedimientos judiciales que es el Senado. Y al Senado se han unido, como era previsible, la personación del PP, Vox y Hazte Oír, admitida este viernes, en la causa.

Decíamos que Zapatero está en manos de Julio Martínez Martínez, 'Julito'.

Si, como parece, Julito, que ha monopolizado el acceso a Zapatero –con quien trabó amistad en un gimnasio, corrían juntos y se ocupó de los negocios del expresidente y le hizo pagos a él y a sus hijas de 1,9 millones de euros en los cinco años 2020-2025– ha alardeado, inflado o inventado, esos contactos para convencer a los ejecutivos y socios de Plus Ultra de que debían pagarle una comisión de 530.000 euros por conseguir el préstamo de 53 millones, ¿qué va a declarar ante el juez?

¿Que hizo 'name-dropping', es decir, utilizó el nombre de Zapatero para persuadir a los directivos de que sus gestiones merecían la pena, pero que, en realidad, todo era un tocomocho?

Julito, según declaró a 'Ok diario', publicación con la que mantiene muy buen 'feeling', según fuentes consultadas, se lo está pensando.

Si reconoce que vendió la burra, sale mal parado. Y, por tanto, puede caer en la tentación de hacer lo que públicamente le sugiere Aldama, lo cual sería recibido con los brazos abiertos por la UDEF y la Fiscalía Anticorrupción. Es decir “derrotar” a Zapatero.

Pero al “hacer un Aldama” tendrá que explicar qué gestiones, según él, hizo Zapatero, para conseguir la concesión del préstamo a Plus Ultra.

La “trama Zapatero” ha destruido al exvicepresidente y a su familia, más allá de las explicaciones que puede dar al juez el 2 de junio. Su relación con Julito, que ha permitido el montaje en curso, ha sido uno de los errores más espectaculares que se pueden cometer, del cual forma parte, sin duda, haberse convertido en uno de los iconos más relevantes del PSOE y de Pedro Sánchez desde la campaña electoral de julio de 2023.

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