
Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.
La prioridad, el 'seny'
El president Illa y Oriol Junqueras pactan los presupuestos de 2026, garantizan la estabilidad política y abren una nueva perspectiva

Salvador Illa y Oriol Junqueras en la firma del acuerdo de presupuestos. / Jordi Otix
¿Por qué Illa ganó -aunque no pudo gobernar- las elecciones catalanas de 2021? Simplifiquemos, porque llegó a ministro de Sanidad como un poco conocido secretario de organización del PSC y durante la pandemia, que conmocionó la vida de todos, demostró gran templanza, estilo conciliador y una inteligencia volcada a la positividad. ¿El 'seny' catalán?
Por eso durante la presidencia de Pere Aragonès y tras la ruptura entre ERC y Junts, que dejó a aquel Govern sin mayoría, votó los presupuestos de 2023. Y los de 2024 no se aprobaron -e hicieron que Aragonès anticipara elecciones- no por Illa sino por una “genialidad” de los Comuns.
Las elecciones fueron en mayo del 24. El PSC ganó con claridad, pero no había mayorías y la salida -salvo nuevas elecciones- era un pacto de investidura entre el PSC y ERC. Más los Comuns. Un entendimiento entre el primer partido del constitucionalismo y otro independentista que había impulsado la DUI de 2017. Muchos lo creían imposible. Y además ERC salió dividida y magullada de aquellas elecciones. Perdió el Govern y 13 escaños.
Pero al final hubo pacto e Illa fue investido tres meses después. Porque Illa sabe que en una Catalunya que había estado tan partida -entre nacionalistas independentistas y constitucionalistas y antinacionalistas- era imprescindible algún entendimiento entre los dos bloques, tampoco uniformes. Además, la aritmética parlamentaria inclinaba al pacto, o a unas nuevas elecciones que nadie quería.
Illa tiene un Gobierno PSC, pero no exclusivista. Sabe que, si quiere salir adelante, debe intentar gobernar para muchos. Aunque hay socialistas que creen que prioriza demasiado la distensión. ¿Y el socialismo? Para Illa es la “prosperidad compartida” que puede ser avalada por más ciudadanos.
Gobernar sin mayoría es complicado, pero Illa lleva así casi dos años y en este tiempo ha tenido problemas serios como la crisis de Rodalies, que viene de lejos y no se puede resolver rápido. Como su osteomielitis que le tuvo apartado varias semanas. Como el fracaso en marzo de los presupuestos -ya pactados con ERC- porque las mayorías y el calendario parlamentario español no hacían posibles algunas exigencias republicanas que, al final, pueden depender del voto de Junts. También la huelga de enseñantes. El Govern pactó con CCOO y UGT -en Catalunya los dos grandes sindicatos- unas mejoras en la educación de 2.000 millones. No estaba la Ustec, mayoritaria en el sector y con la que habrá que pactar. Pero la Ustec tampoco debe ser un poder fáctico con veto.
A Sánchez Llibre no le gusta el tripartito de izquierdas pero, tras ser reelegido presidente de Foment, ha aplaudido el pacto PSC-ERC “porque un país sin presupuestos no puede funcionar”
El Govern no es perfecto y en muchas cosas es muy mejorable, pero está cohesionado y ha sabido encajar los golpes. Por eso, al fin, Illa y Junqueras (bueno, Alícia Romero y Lluís Salvadó de ERC) han logrado un pacto razonable para que Catalunya tenga presupuestos con medidas que ya se puedan empezar a ejecutar. No es “el mundo nuevo”, pero sí lo que esta primavera -y con un Gobierno favorable en Madrid- Catalunya puede conseguir.
Habrá presupuestos porque Illa y Junqueras han sabido que tenían que pactar. Y también porque, según los últimos sondeos, la política de “descompresión” -criticada por Puigdemont y el PP catalán- les está dando buenos resultados a socialistas y republicanos.
Catalunya intuye que hoy la prioridad no es la utopía -ahí estuvimos diez años- sino una razonable estabilidad, la gestión de las cosas y el 'seny'. Por eso el pacto Illa-Junqueras es un paso relevante -¿decisivo?- en la normalización política, condición necesaria, aunque no suficiente, para el progreso social y económico y la reconciliación ciudadana.
A Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, el tripartito PSC-ERC-Comuns no le gusta. Echa en falta más centroderecha. O mucha más. Sin embargo, en el primer discurso de su tercer mandato no ha dudado en proclamar que quiere que Illa y Junqueras pacten los presupuestos porque “un país sin presupuestos no puede funcionar”. Y los líderes de CCOO y UGT también lo saben.
El mapa político catalán no es el que desearía Foment. Ni el PSC o ERC. Lo nuevo y positivo es que asumen la realidad y saben que la medicina a esta gran pluralidad es aprender a cooperar. El 'seny'. Una virtud que Catalunya perdió. Y de la que ahora Madrid es muy deficitaria.
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