Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Elecciones en Andalucía
Joan Tapia

Joan Tapia

Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Moreno sí, pero con lío

El andalucismo radical -y no Vox como otras veces- ha canalizado el voto de protesta que ha perjudicado a los dos grandes partidos, que pierden escaños y porcentaje de voto

Juanma Moreno.

Juanma Moreno. / Getty Images

Hubo un tiempo largo -desde 1982- que Andalucía, la tierra de Felipe González y Alfonso Guerra, era territorio socialista. Tras su investidura en 2018, su mayoría absoluta en 2022 y su 41,6% del voto el pasado domingo -doblando el del PSOE-, Moreno Bonilla ha convertido Andalucía en una plaza fuerte del PP. Una gestión y un discurso tranquilos han hecho del PP andaluz un referente de éxito. En España y en el PP.

El PSOE ha sufrido un descalabro porque con 28 escaños y el 22,7% del voto queda por debajo de su mínimo de 2022 (30 escaños), y a años luz de sus pasadas mayorías absolutas. Las causas vienen de lejos, el Gobierno Sánchez tenía una mala valoración en todas las encuestas andaluzas -muy inferior a la del Ejecutivo de Moreno- y está claro que María Jesús Montero, más vista como una política del PSOE ligada a Sánchez que como una posible presidenta andaluza con voz propia, no era una buena candidata. Como ya pasó en Aragón, el intento de Sánchez de convertir a sus ministras en presidentas autonómicas ha vuelto a fracasar. En una España descentralizada, una líder autonómica no puede ser percibida como una posible delegada del Gobierno central. ¿Por qué Sánchez no quiere saberlo?

Pero Moreno también ha perdido porcentaje de votos y cinco escaños respecto a los 58 del 2022. Y, más decisivo, no ha alcanzado los 55 de la mayoría absoluta. Para ser investido necesitará el apoyo de Vox. Complicado porque centró toda su campaña en decir que la ausencia de mayoría -como pasó en Extremadura y Aragón- sería un lío. Pues 'habemus' lío.

¿Por qué? Hay descontento y cierto malestar. Por eso el PP y el PSOE han perdido más de un punto de voto cada uno y cinco y dos diputados respectivamente. Y, al contrario que otras veces, el voto de protesta no ha ido a Vox -que sube un mísero 0,3% y un escaño- sino a Adelante Andalucía. Más izquierdista y nacionalista que la izquierda tradicional, menos comprometida con nada, y con un líder desacomplejado, Juan Ignacio García ('el Gafas'), que ha doblado su porcentaje de votos, hasta el 9,6%, y multiplicado nada menos que por cuatro, hasta ocho, sus escaños.

El ascenso de Adelante Andalucía ha hecho perder a Moreno la mayoría absoluta, pero políticamente la beneficiada será Vox que, con una raquítica subida, obligará al PP a pactar. Como en Extremadura, Aragón y Castilla y León, las recientes autonómicas en las que Feijóo creía no solo que derrotaría al PSOE -y así ha sido-, sino que también restaría peso a Abascal. Y en esto ha pasado justo lo contrario.

¿Cómo gobernará Moreno Bonilla? ¿Cómo abordará Feijóo la campaña hasta las elecciones generales? ¿Con talante abierto como Moreno, crispado como Ayuso o mediopensionista como los últimos tiempos? ¿Y qué hará Sánchez? Sí, ha perdido María Jesús Montero, pero él ha recibido una sonora bofetada. La vida es así y se pueden perder unas autonómicas. Pero lo imperdonable -y muy anormal en una democracia- es que en la legislatura no haya logrado aprobar ni unos Presupuestos.

Suscríbete para seguir leyendo