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Opinión

Oriol Amat

Oriol Amat

Economista. UPF Barcelona School of Management

Bizum: Europa también puede innovar

¿Será Bizum Pay más seguro que pagar con tarjeta? Expertos en ciberseguridad coinciden en los riesgos del nuevo método de pago en comercios

Del "Te hago un Bizum" al pago europeo instantáneo: la revolución silenciosa del dinero digital español

Un teléfono móvil con la aplicación de Bizum.

Un teléfono móvil con la aplicación de Bizum. / Manu Mitru

Hasta hace poco, “hacer un Bizum” era una expresión limitada a los pagos entre particulares. Servía para enviar dinero a un familiar o a una amistad de manera inmediata. Ahora, Bizum inicia una nueva etapa con su entrada en los pagos en comercios físicos. Puede parecer solo una novedad tecnológica, pero es mucho más que eso. Es también un ejemplo de innovación colaborativa y un paso relevante hacia una mayor autonomía europea en un ámbito estratégico: los sistemas de pago. Estos no solo permiten mover dinero. También generan datos, crean dependencias tecnológicas y condicionan la competitividad. Hasta ahora, Europa depende de grandes plataformas estadounidenses como Visa, Mastercard, Apple Pay o Google Pay.

Bizum es un caso de éxito de innovación digital. Nace de la cooperación entre bancos españoles que entendieron que, frente a los grandes gigantes tecnológicos globales, era necesario sumar esfuerzos. En menos de una década, Bizum ha superado los 26 millones de usuarios y se ha convertido en un hábito cotidiano para una gran parte de la población. Este éxito se explica, sobre todo, por la simplicidad, la rapidez y la confianza que transmite al cliente.

Ahora bien, el nuevo reto es muy ambicioso. Bizum quiere entrar en el mercado de los pagos comerciales y hacerlo coordinándose con otras plataformas europeas similares. El objetivo es construir una red europea de pagos capaz de competir con grandes plataformas estadounidenses muy consolidadas. No será fácil. Pero Bizum ya no es solo una iniciativa española. La colaboración con plataformas como Wero, en Francia y Alemania; Bancomat, en Italia; o MB WAY, en Portugal, refuerza la idea de que Europa intenta desarrollar infraestructuras propias en sectores estratégicos. En conjunto, estas plataformas suman cerca de 126 millones de usuarios europeos.

Hace años que la Unión Europea habla de la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía en ámbitos como la energía, los microchips, la inteligencia artificial o la defensa. Los sistemas de pago también forman parte de este debate. El caso Bizum deja, además, una lección empresarial interesante. A menudo se dice que Europa tiene dificultades para ocupar un lugar relevante en innovación. Y es cierto que Estados Unidos y China mantienen un claro liderazgo tecnológico. Pero iniciativas como Bizum demuestran que Europa también puede innovar cuando combina cooperación empresarial y visión estratégica.

Bizum todavía tendrá que superar retos importantes. La competencia será intensa y habrá que ver qué nivel de adopción consigue en el comercio físico. Pero el hecho de poder disponer de una red europea de pagos ya es, por sí mismo, una noticia muy relevante.

En definitiva, Bizum demuestra que Europa todavía tiene capacidad para impulsar proyectos propios con ambición y capacidad competitiva. En un contexto dominado por los grandes gigantes tecnológicos estadounidenses y chinos, iniciativas como esta recuerdan que la cooperación y la visión estratégica también pueden convertirse en motores de innovación.

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