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Opinión | Nuestro mundo es el mundo
Joan Tapia

Joan Tapia

Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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Lo primero Taiwán, luego...

La visita de Trump a China ha sido un éxito diplomático, pero los problemas de fondo no se han resuelto y la cumbre ha evidenciado la debilidad del presidente americano

La visita de Trump a Pekín deja más fanfarria y buenas intenciones que acuerdos

Trump evita llamar "dictador" a Xi: "No me lo planteo. Es el presidente de China"

EFE

La visita de Trump a Pekín, primera de un presidente americano en 9 años, ha transcurrido con una gran cortesía entre los dos presidentes. Y con la promesa -vaga- de una mayor cooperación. Trump asegura estar satisfecho y Xi ha demostrado que Pekín es un interlocutor imprescindible.

Que las dos grandes potencias quieran entenderse es positivo. La alternativa sería muy preocupante. Pero vamos a los sustancial. Al 'America First' de Trump, el presidente Xi ha respondido: “Taiwán, lo primero”. Si ahí no hay entendimiento, la relación entre China y América no funcionará. Trump ha manifestado que ambos países están de acuerdo en que Irán no tenga armamento nuclear y en que el estrecho de Ormuz se vuelva a abrir. Y Pekín recalca que la guerra nunca debía haber empezado.

Trump pide que China le ayuda a acabar una guerra que sabe que ya no puede ganar y que está causando graves problemas a la economía mundial, incluida la americana. La inflación se ha disparado al 3,8% (al 6%, los precios al por mayor) y puede hacerle perder las elecciones de noviembre en la Cámara de Representantes. ¿Un Trump sin mayoría, como Macron y Sánchez, esos europeos a los que desprecia?

De regreso a Washington, en el Air Force One, Trump ha dicho a los periodistas que todavía no ha decidido sobre la venta a Taiwán de armas por 14.000 millones de dólares -ya comprometida-, y que Xi se había manifestado contrario a la independencia de Taiwan mientras él guardaba silencio. Parece que Xi no quiere invadir, lo que busca es que la isla -que considera china y qué perdió su asiento en el Consejo de Seguridad, tras los acuerdos de Nixon con Mao Tse Tsung en 1972- quede indefensa y tenga que “tragar” alguna forma de anexión a China.

Para Trump no sería un gran problema. Yo dejo que te comas Formosa y tú me ayudas a acabar con la amenaza de Irán. Pero es 'too much' para América. Uno, porque Taiwán es una democracia con elecciones libres. Dos, porque es la fábrica de muchos chips necesarios para la industria americana. Que China uniera el casi monopolio de las tierras raras y el de los chips… ¿Puede apuntar la diplomacia china a una reunificación en la que Taiwán mantuviera su sistema político y económico, como Gran Bretaña hizo con China respecto a Hong-Kong en 1997 y que ha dado los resultados conocidos?

En el avión de regreso a Washington, Trump ha declarado que aún no ha decidido sobre la prevista venta de armas por 14.000 millones de dólares a Taiwán. Y que calló cuando Xi se mostró contrario a la independencia de la isla

Lo que ya ha quedado claro es que Trump no ha hecho a América grande otra vez sino que, como ha dicho Robert Kagan -asesor de presidentes y candidatos republicanos-, la guerra ya se ha perdido porque Irán tiene capacidad de dañar seriamente las instalaciones energéticas y las desalinizadoras de Catar y otros países del Golfo. Sería una gran catástrofe.

Pero no especulemos. El viernes el precio del petróleo volvió a subir, a 109,70 dólares el barril, un 50% desde que empezó la guerra. Y cada vez preocupa más no ya el precio sino la previsible escasez que ya sufren varios países asiáticos -más dependientes del petróleo del Golfo- y que según la AIE puede llegar incluso a hacer bajar el tráfico aéreo por la escasez de queroseno. Además, las bolsas americanas, que han estado inmunes a la crisis, se orientaron a la baja.

Y quizás lo más relevante es que la deuda americana -lo que Estados Unidos paga en los mercados para financiar su gran déficit público- se ha encarecido. La deuda a 10 años alcanzó el viernes el 4,58%, el interés más alto desde la guerra de los aranceles del 2025, cuando España, protegida por la zona euro, pagó este viernes un 3,61%.

Y los bonos a 30 años, que en febrero, antes del inicio de la guerra, estaban en el 4%, llegaron al 5,11%. Está claro que la confianza en la América de Trump está cayendo y que la guerra de Irán le está saliendo muy cara. Y aunque ha conseguido que esta semana el Senado nomine presidente de la Fed a su candidato Kevin Warsh -que no era su preferido en un primer momento- el margen para bajar los tipos de interés -su gran obsesión- parece casi nulo.

Pero la incoherencia de Trump también es fatal para Europa, cuya seguridad depende de América. Así, esta semana el anuncio de que Trump no enviará 5.000 soldados a Polonia, y que retirará otros tantos de Alemania, ha conmocionado a Varsovia y Berlín. Están más cerca de la frontera rusa que Barcelona o Madrid.

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