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Opinión | Actividad parlamentaria
Manuel Sánchez

Manuel Sánchez

Periodista y escritor

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El Congreso agoniza

Hay más de 50 proyectos de ley en fase de enmiendas, que ni se enmiendan ni se debaten, y todo indica que durante los próximos meses nos vamos a mover en el mismo desierto legislativo

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo. Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo. Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

El Congreso lleva muchos meses en coma. Su actividad legislativa es casi nula y su mayor protagonismo lo encuentra en los rifirrafes de las sesiones de control de los miércoles.

El Gobierno saca pecho de que ha aprobado en esa legislatura 32 leyes y, sumándole los decretos leyes convalidados, la cifra alcanza hasta 63. Pero lo cierto es que la mayoría salió adelante en el primer tercio de la legislatura y, desde el anuncio de Junts per Catalunya de que el Gobierno no cuente con sus votos, la acción legislativa brilla por su ausencia.

De hecho, a día de hoy, hay más de 50 proyectos de ley en fase de enmiendas, que ni se enmiendan ni se debaten, y solo se limitan semana a semana a ampliar dicho plazo para que no decaiga.

Existen casos escandalosos como el proyecto de ley de familia, que lleva aparcado desde el 18 de marzo de 2024 y que, de nuevo, una semana más se amplió el plazo de enmiendas hasta el 21 de mayo de este año.

En la misma situación está el proyecto de ley de autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia. Desde el 6 de noviembre de 2024 duerme el sueño de los justos. Al igual que el proyecto de ley para la universalización de la sanidad o la ley del cine y de la cultura audiovisual, enterrada desde septiembre del 2024.

Pero la lista es más larga con otras proposiciones de ley importantes que, probablemente, no verán la luz y no irán a pleno en lo que resta de legislatura. Solo por citar algunas, están en el limbo la modificación de la Ley de Memoria Histórica, el proyecto de ley orgánica de enjuiciamiento criminal, medidas urgentes de protección al desempleo, la ley para la protección de menores en entornos digitales, y una larga lista más.

El Gobierno hace como si esto no existiera y desde el Ejecutivo casi cada semana se anuncia un nuevo proyecto de ley para llevar al Congreso. Es más, ni corto ni perezoso hace dos semanas anunció el Plan Anual Normativo para 2025 con 179 medidas (muchas de ellas que ya anunciaron otros años), y es fácil vaticinar que muy pocas van a hacerse realidad.

La estrategia gubernamental pasa también por haber ordenado a todos los ministerios presentar propuestas que no tengan que pasar por el Congreso, y ahí está esperando cola la de Yolanda Díaz para el registro obligatorio de los horarios en las empresas. Como es una reforma reglamentaria, solo necesita la aprobación del Consejo de Ministros, pero la vicepresidenta segunda lleva meses esperando a que le den paso y ahí sigue porque algunos sectores socialistas del Ejecutivo no ven con buenos ojos la reforma, en especial, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Las tensiones entre Cuerpo y Díaz son cada vez mayores en el seno del Gobierno, hasta el punto de que fuentes de Sumar apuntan a que “Cuerpo está haciendo buena a Nadia Calviño”.

Todo es tan ficticio en los planes del Gobierno que ni siquiera se tiene en cuenta que apenas queda legislatura. Un mes y medio antes del verano, el periodo de sesiones que se inicia en septiembre y el periodo de sesiones de febrero. Eso dando por sentado que Sánchez siga en su empeño en agotar la legislatura.

La pregunta que surge entonces es ¿para qué seguir gobernando? Y desde el Gobierno se apunta a que “algunas cosas” todavía pueden ser aprobadas. Además, se llevarán a pleno temas que, aunque salgan derrotados, puedan poner en evidencia al PP como la reforma constitucional del aborto o la ley de la abolición de la prostitución, que también sigue paralizada. A nadie se le escapa que con el caso Ábalos tampoco iba a ser un debate muy cómodo para los socialistas.

Además, sigue el culebrón de los Presupuestos, y el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, ha asegurado ahora que se van a presentar, aunque sigue sin fijar una fecha. Las posibilidades de que sean aprobados son casi nulas.

Todo indica que en este desierto legislativo nos vamos a mover los próximos meses y hasta la convocatoria electoral. Así que nos tendremos que conformar con las infames sesiones de los miércoles de insultos y descalificaciones, que no aportan nada al ciudadano y que además siguen dando una imagen lamentable de la clase política.

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