Opinión | En clave europea

Analista sobre la UE y la OTAN
Lecciones del voto británico para la UE

Cartel de las elecciones locales de Reino Unido / Europa Press/Contacto/Vuk Valcic
La debacle laborista en las elecciones locales y regionales del Reino Unido del 7 de mayo muestra, una vez más, el coste político de gobernar de espaldas a las dificultades cotidianas de la mayoría de los ciudadanos y primar el gasto militar y los intereses de las grandes empresa, del sector financiero y de la élite socioeconómica. Los gobiernos de la Unión Europea (UE), las instituciones europeas y los partidos tradicionales deberían tomar nota si no quieren seguir perdiendo votos a favor de la ultraderecha o de una izquierda populista que se apoya en el voto islámico para crecer, como los Verdes británicos y La Francia Insumisa (LFI).
Al Gobierno laborista británico no le sirvió de nada asumir el discurso antinmigración de la ultraderecha, como tampoco le ha funcionado a los conservadores y liberales de la UE, ni a los socialdemócratas daneses. Tanto en el Reino Unido como en la UE, con esa retórica antinmigración se enmascaran graves problemas desestabilizadores que no se abordan con efectividad: los bajos salarios, el alto coste de la vida, la vivienda inasequible, el deterioro en sanidad y educación, la inseguridad, la impunidad de violentos y delincuentes y la creciente ofensiva islamista contra los valores europeos.
El 20% de la población británica, por ejemplo, se encuentra en situación de pobreza, según el informe UK Poverty 2026, y casi el 66% de los trabajadores tiene dificultades en pagar los alquileres, según el informe de Shelter. Solo en Inglaterra y Gales, se produjeron 199 violaciones diarias y más de 7.670 robos diarios de media durante 2025, según la policía. En la UE, el barómetro político de IPSOS del pasado abril en Francia indica que las tres principales preocupaciones de los franceses son las dificultades por el coste de la vida, el futuro de la sanidad, las pensiones y la protección social y el nivel de delincuencia.
Auge del ultra Farage
El Partido Laborista, además de ser barrido en las elecciones regionales de Gales y retroceder en Escocia, perdió 1.229 concejales, más de la mitad de los que tenía, y sólo obtuvo 1.068 de los 5.066 que había en juego, según el recuento final. Por el contrario, el ultra Reform UK de Nigel Farage consiguió 1.454 concejales (1.372 más), venciendo en bastiones históricos de laboristas y conservadores. Los liberales fueron la tercera fuerza, con 844 concejales (142 más) y los Verdes lograron 587 (393 más). Los conservadores, el otro partido tradicional británico, también sufrió un fuerte retroceso obteniendo 801 puestos, tras perder 433.
Las elecciones locales británicas expresaron un voto de rechazo a la clase política por sus promesas de cambio incumplidas, por el deterioro de los servicios públicos y por su incapacidad de mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población. Ese voto de protesta, al igual que ocurre en las elecciones en la UE, refleja la perdida de credibilidad de los partidos tradicionales y de las instituciones y el malestar social por la desigualdad, el creciente coste de la vida y el injusto reparto del crecimiento económico, tras décadas de globalización salvaje, desregulación y rebajas de impuestos a los más ricos y a las grandes empresas. El 10% más rico del Reino Unido acapara el 57,1% de toda la riqueza del país, según el World Inequality Database.
El Gobierno laborista del cuestionado primer ministro Keir Starmer ha dilapidado su victoria en las elecciones parlamentarias de 2024. Starmer se ha centrado en aumentar el gasto militar, gestionar el déficit público, recortar ayudas sociales y suavizar los reglamentos financieros en beneficio de la banca y la City londinense, pero sin mejorar las condiciones de vida de la población, ni las áreas desfavorecidas y desindustrializadas, donde ha triunfado Reform UK.
“Una rebelión contra el status quo” tituló el diario 'The Guardian' en su editorial, mientras que el 'Financial Times' destacó que los resultados muestran a “un votante exhausto por el estancamiento económico y el deterioro de los servicios públicos, que no encontró nada en los partidos tradicionales con que satisfacer su hambre de cambio”. Desde el diario conservador 'The Telegraph' se subrayó que los ciudadanos británicos han dicho otra vez a la clase política que “están hartos de la forma en que se los gobierna. En 2024 ya se lo dijeron a los 'Tories' y ahora se lo han dicho a los laboristas”. “No sirve de nada quejarse del populismo si no haces lo que los votantes realmente quieren”, señaló el exministro conservador David Frost.
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