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Una victoria incuestionable

Pendiente la asignatura de la Champions, se vislumbra un equipo con afán ganador, con un presente optimista y un futuro todavía más deslumbrante

Un Barça triunfal gana la Liga a un Madrid de fin de ciclo

Así fue la celebración del Barça tras ganar La Liga ante el Real Madrid

Sara Fernández

El F.C. Barcelona se ha alzado con el título de campeón de la Liga después de haber derrotado con diáfana claridad a un Real Madrid derrengado y envuelto en una crisis de considerable dimensión, con un vestuario en llamas y a la espera de un vuelco copernicano en su estructura profesional. Un alirón, el del Barça, que ha coincidido de manera singular con la celebración del Clásico y ante el eterno rival, y que es histórico por esta razón y porque nos hallamos ante la posibilidad que el conjunto de Hansi Flick complete toda la competición con un pleno de victorias en casa y con la mítica cifra de los 100 puntos, un récord que ostentan el Barça de Tito Vilanova y el Madrid de Mourinho. A diferencia del título conseguido la temporada pasada, la trayectoria de este Barça puede que no haya sido tan electrizante pero se ha impuesto como igual de sólida, con la certificación que se trata de una victoria del conjunto, con la firma indiscutible del entrenador alemán, que ya atesora dos ligas consecutivas y con 5 de los 8 títulos tras dos cursos.

Es innegable la ascendencia y la ascensión deportiva de Lamine Yamal, con una eclosión que lo ha postulado, en la temporada 2025-2026, como una estrella de alcance mundial, pero también conviene retener –en este momento de celebración azulgrana– a figuras como la del recién incorporado Joan Garcia, o las de Pedri y Raphinha, así como la aportación de los nuevos fichajes, como Rashford y Cancelo. Y, asimismo, es justo y necesario reconocer la decisiva intervención de los jóvenes procedentes de la Masia, una auténtica panacea para un Barça que, a lo largo de esta temporada, se ha visto mermado por las lesiones o por la imposibilidad de fichajes de renombre. Haciendo de la necesidad virtud, el Barça ha llegado a conformar un equipo titular con nueve jugadores catalanes, en un año en que el Real Madrid llegó a jugar un partido con un once entero formado por futbolistas extranjeros.

Con un inicio dubitativo, el Clásico jugado en el Bernabéu en octubre, con victoria blanca y cinco puntos de ventaja merengue, parecía un obstáculo difícil de superar. Nada más lejos de la realidad. Fue justo lo contrario: un punto de inflexión. A partir de ahí, el Barça se rehizo, recuperó el liderato y, con la consecución de la Supercopa en enero, dinamitó al vestuario del Madrid, con un tramo final, encadenando once victorias seguidas, que ha alargado la agonía del equipo dirigido desde entonces por Álvaro Arbeloa.

Esta ha sido la Liga del retorno al nuevo Spotify Camp Nou, en noviembre, con una capacidad actual de 62.000 espectadores, a la espera del aforo definitivo de un proyecto que catapultó a Joan Laporta a un nuevo éxito electoral. La racha azulgrana (13 ligas en los últimos 21 años) tiene el marchamo del presidente electo que, con luces y sombras, ha conseguido remontar la situación económica, social y deportiva del club después de la etapa Bartomeu. Queda por aprobar la asignatura de la Champions (han pasado 11 años desde Berlín) y la renovación de puestos claves de la plantilla en defensa y ataque, pendientes de conseguir la proporción 1:1 en el 'fair play' de fichajes, pero se vislumbra un equipo con afán ganador, con un presente optimista y un futuro todavía más deslumbrante. En la liga número 29, el Barça se ha impuesto con claridad y con un juego colectivo que ha hecho renacer la ilusión y ha solidificado la esperanza de un ciclo victorioso.