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Opinión
Miquel Barceló Roca

Miquel Barceló Roca

Doctor Ingeniero industrial y economista

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La invasión sutil o la penetración de los fondos de inversión en la economía española

El fuerte crecimiento del capital financiero y su difusión por las distintas economías no sería de por sí negativo, pero su falta de control podría provocar efectos perversos

¿Qué implica el acuerdo entre Sánchez y Pradales para que el País Vasco participe en la gestión de sus aeropuertos?

BlackRock es el mayor fondo de inversión presente en el Ibex 35.

BlackRock es el mayor fondo de inversión presente en el Ibex 35.

El escritor Pere Calders publicó hace años un libro de título 'La invasión sutil y otros cuentos'. Uno de los cuentos que daba título al libro, explicaba cómo una persona paseando por la calle identificaba a gente aparentemente normal pero que él sospechaba que eran extranjeros infiltrados invadiendo la ciudad. En relación con la progresiva penetración de fondos de inversión internacionales en la economía española, he pensado en esta historia con la diferencia de que ahora sí que se han ido infiltrando en muchas empresas. Veamos algunos ejemplos y sus posibles consecuencias.

A partir de la libre circulación financiera y de los excedentes generados por empresas y países, autores como Piketty y Acemoglu han criticado la concentración y libre circulación sin control. El primero defiende que la libre circulación de capitales, sin mecanismos de regulación global, tiende a favorecer que el capital crezca más rápido que la economía y debilitar la capacidad de los estados para regular el sector.

Acemoglu tiene una visión centrada en las instituciones. Opina que la libre circulación financiera puede ser beneficiosa si existen instituciones fuertes reguladoras de los mercados. El problema no es la concentración en sí, sino quien controla estos recursos y bajo qué reglas. Los grandes fondos pueden ser eficientes y estabilizadores o instrumentos de poder político y captura económica, dependiendo del contexto institucional.

El fuerte crecimiento del capital financiero y su difusión por las distintas economías no sería de por sí negativo, pero su falta de control podría provocar efectos perversos. En el caso de la economía española- datos BME 2024- los inversores internacionales tenian el 48,7% de la capitalización bursátil.

La gran mayoría de las empresas del IBEX 35 están participadas por fondos de inversión internacionales. Tienen participaciones minoritarias, raramente controlan la mayoría y el capital está muy atomizado. Destaca su presencia en las empresas del sector bancario, el sector energético y de las telecomunicaciones, el transporte y el turismo, infraestructuras y construcción, industria, seguros y sector inmobiliario. Son las empresas que forman el núcleo duro del sector empresarial español. El IBEX 35 no está 'controlado' por un solo actor internacional, pero sí fuertemente interconectado con grandes gestores de fondos mundiales. BlackRock, Vanguard y Capital Group, el primer trimestre de 2025, sumaban el 33,7% del valor de mercado de los fondos privados identificados por FactSet en el IBEX 35.

Pero, ¿cómo pueden influir estos grandes fondos en las empresas si tienen una participación minoritaria y no están directamente en los órganos de gestión? El mecanismo clave es el llamado “Proxy Voting” o voto delegado. Los grandes gestores de fondos gestionan dinero de millones de inversores y votan en su nombre en las juntas de accionistas, decidiendo sobre la gestión de las empresas. Dado que el accionariado está muy fragmentado, los grandes fondos pueden ser decisivos en muchas votaciones. También por mecanismos como la 'coordinación suave'. Los fondos tienen criterios similares y hablan con los gestores antes de votar compartiendo objetivos y orientación estratégica de la empresa.

Si entramos en el sector de las grandes infraestructuras del estado veremos a empresas como Aena, que gestiona los aeropuertos y Red Eléctrica, que gestiona la red de transporte del sistema eléctrico, están participadas por estos fondos de inversión, que pueden condicionar su gestión. ¿En la gestión de estas infraestructuras pesará más su carácter estratégico y el interés general o los resultados a corto plazo para retribuir a estos fondos de inversión? El apagón del sistema eléctrico español de hace un año sería un ejemplo; a pesar de la gran complejidad del sistema eléctrico y la causalidad multivariable del apagón, cabe preguntarse si una de las causas fue la insuficiente inversión de los últimos años. En el caso de los aeropuertos y Aena, el reciente acuerdo de intenciones entre el Gobierno español y el vasco, sobre la participación de este en la gestión de los aeropuertos del País Vasco, mereció la oposición inmediata del presidente de Aena, por cierto, colocado por el Gobierno español. En estos y otros casos, ¿las instituciones públicas implicadas juegan el papel de control y regulación que reclama Acemoglu?

La limitada extensión del artículo no me permite entrar a analizar la situación de otras empresas, pero en muchos casos esta invasión sutil es real y ha afectado gravemente a empresas del sector industrial. Lo trataremos en un próximo artículo.

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