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Opinión | 610,8 km
Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

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Crear una ciudad nueva

En medio del debate sin fin sobre cómo solucionar el problema de la vivienda no debe faltar la imaginación

Madrid afronta una transformación urbanística histórica con Madrid Nuevo Norte y Valdecarros

Las obras de Valdecarros vistas desde el aire, con más de 51.000 viviendas en construcción

Las obras de Valdecarros vistas desde el aire, con más de 51.000 viviendas en construcción / 'activos'

El diseño, creación y desarrollo de la población inglesa de Milton Keynes ha sido uno de los más estudiados por urbanistas y expertos en movilidad. Fue el Gobierno del primer ministro laborista Harold Wilson quien impulsó, en 1967, la creación de una nueva ciudad en la que hoy viven 270.000 habitantes a 90 kilómetros de Londres. Su desafío: ofrecer un nuevo estilo de vida, instituyendo los primeros carriles bicis, calles peatonales y avenidas rodeadas de árboles, además de todos los servicios públicos necesarios. Sobre todo: generar empleo gracias a su situación estratégica y la capacidad de atraer empresas industriales y de servicios. Una ventaja: a una hora hacia el Este se encuentra Cambridge y hacia el Oeste, Oxford.

La segunda mitad del siglo pasado fue proclive para que países muy distintos crearan poblaciones de la nada. En algunos casos, incluso capitales, que hoy se han convertido en megaciudades: Brasilia e Islamabad (Pakistán). En otros casos, se adaptaron pequeñas aldeas -tal como Felipe II hizo con Madrid ya en 1561- para convertirlas en sede del Gobierno o en grandes centros económicos: Astana (Kazajstán), Sejong (Corea del Sur), Nusantara (Indonesia) y Shenzhen (China). España también participó de la creación de nuevas ciudades el siglo pasado, aunque muy lejos del propósito de Milton Keynes. En Barcelona, el régimen franquista empezó a expropiar suelo en 1962 para crear la que hoy es Badia del Vallès que, antes de independizarse, repartía su territorio entre Cerdanyola, Barberà y Sabadell. En Madrid, Tres Cantos es otro caso paradigmático de nueva población. Diseñada en 1971, se independizó de Colmenar Viejo en 1991.

En España ya no se crean ciudades nuevas. Solo grandes desarrollos de barrios en el que destaca el de Valdecarros, al sureste de Madrid, entre la M-40, M-45, la M-31 y la M-50 (por si no queda claro: más allá de Vallecas). Se esperan construir 51.655 viviendas, de las que 20.000 serán sociales. Ya están a la venta los primeros pisos entre 300.000 y 700.000 euros. Que Valdecarros pueda acabar siendo el municipio 8.133 de España lo dirá el tiempo.

En medio del debate sin fin sobre cómo solucionar el problema de la vivienda no debe faltar la imaginación. Siempre he defendido que una manera de descentralizar mejor el país es traspasar la capital administrativa del Estado (Madrid) -como siempre, obligado recordar al empresario Juan Echevarría, fallecido en 2005, que propuso que la capital de España fuera Albacete- y de comunidades como Catalunya (Barcelona) a otras poblaciones medianas. ¿Y por qué no pensar en crear una ciudad nueva -o incluso más de una- al estilo de la inglesa Milton Keynes? Tampoco tendría por qué ser capital, bastaría con que estuviera emplazada en el lugar adecuado y que fuera un proyecto integral, transporte incluido. Claro que sería un lío, pero acaso no estamos para buscar líos que puedan solucionar problemas tan fáciles de arreglar como aumentando la oferta.

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