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22 millones de ocupados

España supera por primera vez los 22 millones de ocupados y baja de los 2,4 millones de parados

Oficina del Servei d' Ocupació de Catalunya.

Oficina del Servei d' Ocupació de Catalunya.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de abril han supuesto una buena noticia, especialmente comparados con el jarro de agua fría que llegó con la encuesta de población activa (EPA) del primer trimestre de 2026. Según los datos del mes pasado, se han alcanzado los 22 millones de ocupados por primera vez en la historia (sin los malabarismos contables que hicieron adelantar este anuncio antes de tiempo), el paro se ha reducido a 2,4 millones de registrados en las oficinas de empleo y Catalunya ha vuelto a ser la comunidad con más empleo y que más ocupación crea, superando por segundo mes consecutivo a Madrid, que había logrado un ‘sorpasso' histórico entre diciembre y febrero. Y que probablemente se volverá a reproducir, dado el efecto de temporalidad que hace que los datos de Catalunya sean mucho más sensibles al calendario turístico (tanto en el momento de crecer, con el efecto de Semana Santa, como en el de decrecer al final de cada temporada). Sin embargo, no toda la creación de empleo en Catalunya se asocia a un efecto puramente temporal, y siguen creciendo sectores de más valor añadido.

Las cifras de afiliados más elevadas de la historia de España, tras un incremento en un solo mes de 223.685, van acompañadas de una estadística de desocupados de 2,4 millones de personas; la cifra de inscritos en las oficinas del paro más reducida desde 2008, igualando las estadísticas del ‘boom’ económico previo a la gran crisis financiera. A años luz de los cinco millones de parados de 2013 o los cuatro millones del periodo del covid. Con todo, el mantenimiento de estas cifras refleja que España funciona mejor creando nuevos empleos que integrando o reintegrando en el mercado laboral a una bolsa persistente formada por colectivos como el de los trabajadores jóvenes con baja calificación o los trabajadores de más edad.

De lo que suceda en Ormuz depende la continuidad de unas cifras de empleo y paro históricas

Algunos problemas del mercado laboral español obligan a matizar la euforia. Las variaciones mensuales reflejan que la estacionalidad sigue caracterizando en gran parte la actividad turística y el empleo asociado a ella y el desglose por sectores revela el gran peso, en la creación de empleo de estos meses, de los sectores vinculados al empleo y la contratación pública, y algunos atisbos del impacto laboral de la IA.

El contraste entre las cifras ofrecidas hace poco por la EPA del primer trimestre (que señaló un incremento de 231.500 parados) y las de afiliación, extremadamente acusado en esta ocasión, tiene algunas explicaciones además del calendario (la primera recogió el final de la campaña de Navidad y la segunda ya contabiliza el inicio de la temporada turística) o la diferente metodología de ambas series estadísticas. Con la reforma laboral, la EPA refleja el descenso de actividad de trabajadores fijos discontinuos, que en cambio no se visibiliza en los datos de afiliación como los hechos públicos ayer.

Con una mirada larga, es cierto que una fracción más que notable de la creación de empleo es una consecuencia directa del incremento de la población activa a través de las aportaciones migratorias. Pero eso es solo una parte de un panorama en que la economía española también ha ganado competitividad. Los 18 millones de empleados en 2009 se alcanzaron con una población de 46,6 millones de personas, y los 22,1 millones actuales, con una población de 49,5 millones de residentes. La mitad de los últimos 500.000 creados, por ejemplo, corresponde a trabajadores extranjeros, y la regularización en marcha debería incrementar las cifras de afiliados; las de los migrantes, y la global.

Sin embargo, todo análisis de estos datos incluye un ‘de momento’. De momento la crisis energética derivada de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz tiene un impacto aún leve en el crecimiento y que no se ha trasladado al mercado de trabajo. Y demasiadas cosas dependen de cómo se resuelva esa incógnita inquietante.