
Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.
¿Qué busca Puigdemont?
El líder de Junts acaba de tumbar el decreto de alquileres y el consorcio catalán de inversiones. Pretende recuperar la centralidad y ser más útil que Orriols a la clase media
PP, Vox y Junts tumban el decreto de prórroga de los alquileres
Junts tumba con PP, Vox y PNV el consorcio de inversiones pactado entre Illa y ERC: "Catalunya no necesita más chiringuitos"

Carles Puigdemont, en una roda de premsa a Perpinyà, al gener. | DAVID BORRAT / EFE
Junts tumbó el jueves, con el PP y Vox, el decreto de alquileres. Fue una gran derrota de Sánchez. Y también votó contra el consorcio de inversiones catalán, más difícil de justificar, porque la falta de inversiones del Estado es una queja fija -y justa- no ya del catalanismo sino también de Foment y la Cambra.
¿Qué busca Puigdemont? Vamos al consorcio. Todos los presidentes del mundo convergente creen que solo ellos encarnan a la Catalunya verdadera. Y, además ,Puigdemont fue destituido por Madrid. Quiere volver. Recordemos que el entonces president Torra (¿se acuerdan?) ni osó ocupar el despacho del de Waterloo.
Pero en 2024 la elección de Salvador Illa, líder del PSC -para él, una sucursal del PSOE- trituró la ensoñación. E Illa pactó la investidura con ERC. Una parte del nacionalismo seguía con la independencia como objetivo, pero optó por pactar con el PSC unos mínimos: más autonomía política y fiscal.
Puigdemont quedó 'out' y apuesta por romper el pacto PSC-ERC para luego recuperar -él o quien designe- la Generalitat. Las instituciones catalanas deben ser de Junts. Por eso a Illa, y a Collboni -alcalde, pese a que Xavier Trias fue la primera lista-, ni agua. El Consorci era ayudar al pacto PSC-ERC y a la tesis de Junqueras: a la independencia con muchas dosis de autonomía. A impedirlo.
Cree que ha quedado bien con los pequeños propietarios impidiendo la congelación de alquileres, pero no quiere convertirse en el demonio de los inquilinos ni tampoco parecer amigo del PP
Sabe que hoy la independencia es imposible y su único objetivo es recuperar el rango y presupuesto de la Generalitat. Pero Illa y Junqueras -ERC sube en las encuestas- no tiran la toalla y harán una sociedad mercantil -participada por el Estado y la Generalitat- para las inversiones estatales no ejecutadas. Y más difícil para Junts será votar contra la financiación especial de Catalunya (una aproximación al concierto), si al final Sánchez lo lleva al Congreso. ¿Junts contra más poder fiscal para Catalunya? Sí, Illa es un hueso.
Vamos a los alquileres. Puigdemont votó la investidura de Sánchez por la amnistía. Y por la Generalitat. Pero, tras las elecciones catalanas del 24, Sánchez le 'abandonó'. Aplaudió la victoria de Illa y ayudó al pacto de investidura con ERC. Él había investido a Sánchez, pese a que fue la segunda fuerza (las legislativas del 23 las ganó el PP), y el PSC -que debía obedecer a Sánchez- no le correspondió, pese a que él también había quedado segundo. Ducha de agua helada.
Y la amnistía se eterniza. Puigdemont se impacienta y exige más. No es fácil. Toda cesión a Catalunya -aunque reclamada por Junts- beneficia a la Generalitat actual. Y las encuestas dicen que Junts pierde terreno. Parte de sus electores se pasan a Sílvia Orriols, que podría ser la tercera fuerza, tras el PSC y ERC.
Es imperativo reaccionar. ¿Cómo? La entente con Foment fue un paso. Ya impidió que se aprobara la reducción generalizada de la jornada laboral que quería Yolanda Díaz. Aquello hizo que Junts recuperara puntos ante las empresas catalanas. E incluso en la CEOE.
Y Puigdemont cree que impedir la eterna congelación de alquileres también le favorece ante muchos propietarios, que se sienten tratados muy injustamente. Además, el decreto de alquileres (más de Sumar que del PSOE) es, según solventes economistas, muy sectario. ¡Que Sánchez muerda el polvo!
Ha vuelto a ser decisivo. Contra Sánchez. Y quizás así frene el trasvase de votos a Orriols. Votando con Sumar no ganaba nada, solo perdía. Pero en Waterloo saben que los pequeños propietarios no lo son todo. Ya ha vuelto a humillar a Sánchez y no quiere aparecer como el amigo del PP. Si Sánchez se abre a pactar otro decreto de alquileres -más moderado- quizás lo vote. Se ha puesto la medalla ante los propietarios, pero hacer de 'dimoni' ante los inquilinos tampoco le gusta.
Necesita ocupar el terreno central y pactar para que la clase media convergente le vea más útil que Orriols. Y Sánchez, en estado lastimoso, quiere seguir. Puigdemont busca subsistir y sabe que eso pasa por tener alcaldes -como Jordi Masquef de Figueres- más pragmáticos que Turull. Sánchez le necesita y él quiere que se visualice que el presidente cede. Y Míriam Nogueras es tan descarada como disciplinada.
¡Atentos! Sobre alquileres, Sánchez y Puigdemont pueden acercarse. Los dos quieren olvidar su pesadilla: Orriols, o la falta de mayoría. Aunque sea por un día.
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