
CEO de Aticco Living
Por qué Barcelona necesita a los 'expats' y los 'colivings'
Ayudamos a acoger a quienes vienen a enriquecer nuestra economía, facilitamos su integración comunitaria y liberamos la presión sobre la vivienda familiar local
Los cinco grandes arquetipos de 'expat' en Barcelona: del joven hípster al alto ejecutivo extranjero

Una de las habitaciones del coliving de Aticco en el barri Gòtic. / Aticco (Cedida)
Últimamente, si abres el periódico, enciendes la radio o simplemente escuchas algunas conversaciones, parece que todos los males de nuestra querida ciudad tienen dos grandes culpables: los llamados 'expats' y los espacios de 'coliving'. Se nos acusa, y en parte puedo llegar a entender el malestar, de ser los responsables de la escasez de vivienda, de la subida incesante de los precios del alquiler y de que nuestras calles estén perdiendo esa autenticidad que tanto amamos.
Es normal y legítimo que exista esta preocupación ciudadana. Pero, si nos sentamos a tomar un café y lo analizamos con calma y con datos empíricos, veremos que esta visión es un poco injusta. Para empezar, me gustaría romper una lanza a favor de estas personas: en la inmensa mayoría de los casos, no son 'expats' en el sentido peyorativo de turistas perpetuos que solo vienen a tomar el sol sin integrarse. Son, en realidad, profesionales altamente cualificados que vienen a trabajar, a investigar y a sumar su esfuerzo a nuestra ciudad.
De hecho, estos profesionales internacionales son el motor que está impulsando nuestra industria tecnológica. Para que nos hagamos una idea de la magnitud, Barcelona acoge ya a 160 'hubs' tecnológicos internacionales que generan un impacto económico de casi 2.880 millones de euros anuales y emplean a más de 34.800 personas. Este talento no solo crea riqueza directa y paga religiosamente sus impuestos (sosteniendo nuestro Estado del bienestar), sino que dinamiza la economía local, consume en los comercios de barrio y, lo que es más importante, genera miles de empleos de calidad para los barceloneses. Además, nos están ayudando a dar un paso que es vital para nuestro futuro: avanzar y diversificar nuestra economía para no depender en exclusiva del monocultivo del turismo, que tanta presión ejerce sobre los vecinos.
Y aquí es donde entra el 'coliving', un modelo a menudo incomprendido y estigmatizado. Para entender su valor real, propongo un pequeño ejercicio de empatía. Imaginemos por un momento que a una talentosa ingeniera o a un analista de datos de Barcelona le ofrecen el trabajo de su vida en Seúl (Corea del Sur). Aterriza allí sin conocer absolutamente a nadie, sin hablar una palabra de coreano y se enfrenta a un mercado inmobiliario donde te exigen unas fianzas gigantescas (el conocido sistema Jeonse) que un recién llegado simplemente no puede pagar. Estaría desesperada, ¿verdad? Lo que más desearía en ese momento sería encontrar un servicio integral que actuara como su "rampa de aterrizaje". Un lugar que no solo le diera un apartamento amueblado con wifi y suministros listos desde el primer día, sino que funcionara como un traductor cultural; un entorno amable para conocer gente y hacer conexiones, entender el territorio y sentirse como en casa, mientras se integra en la ciudad. Esa es, exactamente, la función del 'coliving' en Barcelona. Somos ese servicio de alto valor añadido.
Pensemos también en los miles de estudiantes de nuestras excepcionales escuelas de negocios, como IESE o ESADE, que cuentan con programas MBA líderes a nivel mundial y que reciben aulas con hasta un 85% y un 95% de alumnos internacionales, respectivamente. Todas estas mentes brillantes necesitan un alojamiento flexible adaptado a su estancia de uno o dos años. Si no existen los 'colivings', ¿dónde irían? Todos estos profesionales y estudiantes se verían forzados a competir de forma agresiva por el alquiler tradicional, disputando los preciados pisos familiares de tres o cuatro habitaciones en barrios tensionados como Gràcia, el Eixample o Poblenou. Al concentrar a este perfil flotante en edificios especialmente diseñados y gestionados para ellos, el 'coliving' actúa como un escudo protector del mercado residencial autóctono.
En definitiva, el talento internacional y los modelos de alojamiento como el 'coliving' no somos los villanos de la película. Somos aliados estratégicos de la ciudad. Ayudamos a acoger a quienes vienen a enriquecer nuestra economía, facilitamos su integración comunitaria y liberamos la presión sobre la vivienda familiar local. Si queremos que Barcelona siga siendo esa ciudad puntera, vibrante, abierta y próspera en el sur de Europa, debemos deconstruir los mitos y abrazar esta realidad con simpatía y visión de futuro.
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