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Sarajevo

'Desmemòria letal' es un libro necesario en la lucha contra el aniquilamiento de la memoria y a favor, también, de la militancia contra la mentira y la infamia

Una de las calles de Sarajevo, durante el asedio a la ciudad en la guerra de Yugoslavia.

Una de las calles de Sarajevo, durante el asedio a la ciudad en la guerra de Yugoslavia. / EFE

Un joven estudiante de poco más de veinte años, nacido en el Sarre alemán e instalado en Catalunya por diversas razones (una vida nómada que tiene parada en el Empordà), decide emprender una aventura periodística que empieza con la caída del régimen de Ceacescu y que se extiende por otros conflictos bélicos por todo el mundo, sobre todo, a lo largo de más de treinta años de fidelidad al periodismo y a la defensa de la dignidad, por el avispero de los Balcanes. Eric Hauck, después diplomático y experto en política internacional, explica en el libro 'Desmemòria letal' (Folch & Folch) los 25 días que vivió en el sitio de Sarajevo, en 1992, como corresponsal del 'Avui', justo cuando empezaba el martirio de la capital bosnia que acabó durando 1.425 jornadas. Y, sobre todo, explica la muerte por el impacto de una bomba de Jordi Pujol Puente, un joven como él, fotógrafo, con el que hicieron juntos el trayecto, con quien convivió en medio del desbarajuste, el ruido y la furia, en el primer episodio caótico de una historia infame que marcó el final del siglo XX en Europa. Este “trozo de la realidad de Sarajevo” es el relato trepidante de unos días trágicos y al mismo tiempo un espacio de meditación sobre las guerras y sobre las injusticias, sobre la verdad y el dolor. Un libro, su ópera prima, que "tiene más de treinta años", los que ha tardado en "recomponer las piezas que dolían". La muerte anunciada de Jordi Pujol Puente (porque la violencia está en las calles, porque la ruleta rusa de la lucha desatada está siempre ahí, porque la fragilidad del periodista es tangible) no nos llega hasta las últimas páginas, porque, antes, Hauck ha sabido combinar la lección de geopolítica reflexiva para entender esa guerra con la íntima experiencia lacerante de quien la vivió de cerca. Este es un libro necesario en la lucha contra el aniquilamiento de la memoria y a favor, también, de la militancia contra la mentira y la infamia, a favor de estar presentes en el presente atemorizado en el que vivimos. Porque, si no, como dice Hauck, “¿quién va a explicar lo que está pasando?".

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