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Opinión | 'Lux Tour'
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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Los enemigos de Rosalía

Son las ganas de absorber la realidad lo que ha ido construyendo a una artista de tanto potencial

Vídeo | Así ha sido el confesionario de Rosalía con Yolanda Ramos en el concierto del Lux Tour en Barcelona

Rosalia canta La Perla

EPC

Luis Cabrera me habló de una tal Rosalía. Debía ser el año 2012. “Tenemos en el Taller de Músics una fuera de serie. Llegará lejos”, me venía de decir. “Tenéis que hacerle algo”. La expresión “hacerle algo” significa dedicar espacio en el periódico modo entrevista, reportaje, previa o algo que pusiera en valor a la alumna que ya comenzaba a destacar.

Lo hacía de forma muy evidente, puede que excesiva. ¿Qué ocurre en una escuela de arte cuando el alumno o alumna es mejor que el profesor o profesora? Cuando un centro educativo enseña cuestiones que están relacionadas con la creatividad y no la formación teórica se producen interferencias que pueden electrocutar la relación pedagógica. De alguna forma eso era lo que estaba ocurriendo con “la Rosalía”. Ella destacaba y comenzaba a ser mejor que los maestros. Así que aquella entrevista, que debió ser la primera que se le hizo y que escribió el periodista Jordi Garrigós, la pilló en el trasvase de escuelas: entre el Taller de Músics y la Esmuc.

Luis Cabrera es un agitador de la cultura. Un humanista al que le gusta profundizar en las raíces del flamenco para que las flores que aparezcan luzcan, huelan y suenen bien. Fue Cabrera uno de los que fortaleció el estilo de aquella joven. Es fácil destruir la personalidad y seguridad de artistas que son únicos. Cuando eres profesor puedes hacerlo. No se trata de ir a la contra. Eso muchas veces fortalece. Es mucho peor. La táctica que utilizan los mediocres es ir generando dudas. Dudas sobre el talento que uno lleva consigo. Y Rosalía se salvó de esas cargas en cuanto las detectó Cabrera.

Al fundador del Taller de Músics no le gusta hablar de esas cosas. ¡Para qué! Y es cierto. Todo proceso de construcción de una mega artista tiene sus momentos buenos y malos. En ocasiones no se entera de nada porque está demasiado zambullido en su mundo. Eso es bueno. Pero las presiones existieron. Es el síndrome de “pero que se ha creído esta niña”.

Cuando no eres nada, lo eres con todas sus consecuencias. Hasta la gran Rosalía fue rechazada en los concursos televisivos de búsqueda de talentos. No era el camino, a tenor de los resultados. Como le explicaba Cabrera a Jordi Bianciotto: “Rosalía tenía una ambición sana”. Parecen términos encontrados. Y ella era de prepararse y estudiarlo todo. De profundizar y extraer algo que otros no habían encontrado. Así creó el trabajo de final de grado conocido como 'El mal querer' e inspirado en una obra en occitano titulado 'Flamenca'. Amor cortesano mezclado con todo el flamenco y la música aprendida en los años de escuela, en colaboración con El Guincho, fundamental en la carrera de la artista. Con esa lógica fusionó el tema de los Chichos 'Me quedo contigo' junto al Cor Jove de l’Orfeó Català en la gala de los Goya de 2019, donde se sintieron como un trueno los más largos segundos de silencio tras una interpretación magistral. Escribirlo me estremece.

Son las ganas de absorber la realidad lo que ha ido construyendo a una artista de tanto potencial. Solo falta esperar que entienda que todo es circunstancial. Ahora, Barcelona se rinde a sus pies.

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