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Opinión | Administración
Joan López Alegre

Joan López Alegre

Periodista y exdiputado en el Parlament

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¿Los ayuntamiento son la cenicienta y o el alma de las administraciones?

Los alcaldes saben mejor que un conseller o un ministro qué necesita la gente, cuándo y dónde

Ayuntamientos y comunidades impulsan 100.000 pisos en alquiler asequible con fondos privados

EPC

Las administraciones locales son las que más atadas de manos están a nivel financiero. Por un lado, no pueden generar déficit; por el otro, tienen limitado el techo de deuda y finalmente, si tienen superávit, están obligados a amortizar deuda.

Además, los ayuntamientos, al ser la administración más accesible para los ciudadanos, acaban asumiendo infinidad de gastos e inversiones por competencias que no les corresponden. Los expertos sitúan estos gastos en 10.000 millones anuales entre todos los ayuntamientos españoles, casi un 20% de su presupuesto total.

Los tres niveles de la administración se necesitan mutuamente para ser eficaces prestadores de servicios a la ciudadanía. Sin los recursos del Estado, las administraciones autonómica y local no alcanzan a atender todas las demandas de la población. Por su parte, la administración autonómica acerca servicios fundamentales a la población como salud, educación y justicia.

Pero, ¿y los ayuntamientos? Siendo los que tiene menos margen de maniobra son los ojos, las orejas y el corazón de la administración. Los alcaldes saben mejor que un conseller o un ministro qué necesita la gente, cuándo y dónde. Sin ayuntamientos, la administración no tiene alma.

Este cúmulo de circunstancias lleva a las administraciones locales a tener que contar con la ayuda de las diputaciones y el gobierno autonómico para poder hacer frente a programas concretos y a proyectos de inversión.

El programa general de inversiones de la Diputación de Barcelona, con una dotación de más de 260 millones para los años 2024 a 2027 y el Plan Único de Obras y Servicios de la Generalitat de Catalunya (PUOSC) para los años 2025 a 2029, con un presupuesto de 500 millones, son dos herramientas fundamentales para los municipios.

Catalunya cuenta con 947 municipios pero, de ellos, la mitad tiene menos de 1.000 habitantes y en esos municipios los presupuestos no suelen alcanzar los cinco millones de euros. En estas circunstancias, de penuria económica, contar con una dotación mínima de 400.000 euros para una obra o un equipamiento, que es la aportación base del PUSOC, es como si a un alcalde le tocara la lotería.

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