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Opinión | Guerra en Irán
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Capitular o ganar

Más bombas, menos diplomacia y un acuerdo cada vez más lejano

El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. / KAY NIETFELD / DPA / EUROPA PRESS

La estrategia de una negociación diplomática es cosechar muchos fracasos hasta que triunfas y en el camino vas limando las aristas. Ahora que la posibilidad de un acuerdo en Irán, de momento, se esfuma, ojalá prevalgan esas intenciones y la negociación continúe. Lo problemático es que Donald Trump, el principal responsable de esta guerra, no utiliza la diplomacia, solo la fuerza y la amenaza, lo que obliga a la otra parte a pensar no se pretende un acuerdo justo, sino un sometimiento.

Tras una sesión maratoniana en Pakistán, JD Vance se levantó de la mesa con las manos vacías. Lo que se ofrecía, también como ultimátum, era exactamente lo mismo que los EE.UU pusieron sobre la mesa en las negociaciones en Ginebra del pasado mes de febrero. Entonces, Trump decidió atacar sin que el periodo fijado para debatir se hubiera agotado. El presidente más poderoso del mundo consideró que con una buena ración de bombas los líderes persas se acabarían ablandando. Desde entonces más de 13.000 objetivos bombardeados más de 3000 muertos, entre ellos buena parte de la antigua cúpula dirigente, pero Irán, no cede. En Ginebra ofrecieron poner pausa a sus operaciones nucleares, pero sin entregar su arsenal ya desarrollado, el mismo que Trump dijo haber destruido en verano. Cuarenta días después del inicio de esta guerra, los iranies no solo no aflojan su postura, más bien la endurecen.

¿Qué pasará ahora? En teoría el alto el fuego actual nos lleva hasta el día 21, la imprevisibilidad de la casa Blanca puede llevar de nuevo a la guerra. El propio Trump ya dijo que quería acabar con la civilización persa de un plumazo. Lo que tal vez no sepa todavía es que además de ser una cultura y sociedad milenaria, cada nuevo ataque la refuerza y mientras tanto en el resto del mundo empiezan a escasear los insumos de petróleo y los mercados pagan duramente las consecuencias. La negociación sigue siendo más conveniente que retomar las armas. A diferencia de la fuerza que busca la capitulación del enemigo, la diplomacia busca que todos ganen ¿Entiende Trump la diferencia?

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