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Opinión | CORTO Y AL PIE
Gemma Martínez

Gemma Martínez

Directora adjunta de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

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Densificar Catalunya: la propuesta de Illa y sus límites

Salvador Illa, presidente de la Generalitat, estrecha la mano a Albert Sáez, director de EL PERIÓDICO, durante el Fòrum Municipalisme.

Salvador Illa, presidente de la Generalitat, estrecha la mano a Albert Sáez, director de EL PERIÓDICO, durante el Fòrum Municipalisme. / Zowy Voeten

Negar la necesidad de construir más viviendas es una irresponsabilidad, sobre todo cuando en Catalunya acceder a una se ha convertido en un auténtico ejercicio de resistencia. Los precios del alquiler y de compra llevan años creciendo por encima de los salarios, empujando a las familias a destinar una parte cada vez más insoportable de sus ingresos al hogar, obligando a los jóvenes a retrasar la emancipación y tensionando unas ciudades donde la demanda crece sin freno.

En este contexto, la propuesta del president del Govern, Salvador Illa, de elevar la densificación es una decisión sensata, por muchas resistencias legítimas que despierte, políticas, sociales y ambientales. Aprovechar mejor el suelo ya urbanizado y crecer en vertical donde ya existan infraestructuras tiene una lógica económica, territorial y ambiental mucho mayor que la de expandir las ciudades sin control y eternizarse en nuevas planificaciones. Ahora bien, hay que estudiar cómo debe hacerse, dónde y con quién. Una densificación mal ejecutada puede derivar en saturación de servicios, pérdida de identidad urbana, degradación del espacio público o tensiones sociales difíciles de gestionar. Además, existe un riesgo evidente: confundir más vivienda con mejor acceso. Si el aumento de la oferta no va acompañado de políticas de asequibilidad, el resultado puede ser más presión especulativa

Los ayuntamientos han de ser actores clave en esta estrategia. Catalunya es diversa y sus realidades urbanas también lo son, por lo que no todos los municipios pueden crecer igual. Lo que tiene sentido en una gran ciudad o en un área metropolitana consolidada puede resultar inadecuado en tejidos urbanos ya saturados, como L’Hospitalet, o en localidades más pequeñas. En cualquier caso, es un buen primer síntoma que los alcaldes quieran estudiar la propuesta de Illa, como se constató en la primera edición del Fòrum Municipalisme de EL PERIÓDICO y Prensa Ibérica, celebrada este miércoles.

La densificación, por tanto, debe hacerse con criterio —inteligencia urbana, justicia social y respeto ambiental— allí donde ya haya ciudad e infraestructuras y de la mano del sector privado para ganar velocidad. Si no, la solución puede acabar convirtiéndose en parte del problema.

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