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Opinión | 610,8 km
Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

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Boicots, mundiales y Juegos Olímpicos

Todo puede acabar ocurriendo. Incluso, según progresen los acontecimientos geopolíticos, el boicot de algunos países a participar en el mundial de EEUU, México y Canadá

Manifestantes iranís en una marcha a favor del Gobierno

Manifestantes iranís en una marcha a favor del Gobierno / Morteza Nikoubazl / NurPhoto / REUTERS

Irán, Iraq, Arabia Saudí, Catar, Jordania, Turquía y Egipto serán algunas de las selecciones nacionales que participarán en el mundial de fútbol que empezará el 11 de junio y que tendrá lugar en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. Todos ellos involucrados, en mayor o menor medida, en el polvorín del Golfo Pérsico y Oriente Próximo. La FIFA aún mantiene a Irán como participante en el torneo. El calendario prevé que jugará en Los Ángeles contra Nueva Zelanda y Bélgica y en Seattle contra Egipto. En una simulación realista de los partidos clasificatorios, podría producirse un enfrentamiento en octavos de final de Irán contra Estados Unidos.

Todo puede acabar ocurriendo. Incluso, según progresen los acontecimientos geopolíticos, el boicot de algunos países a participar en el torneo. Cosas del trumpismo. El mundo del deporte ya ha visto situaciones similares. Las más conocidas: veinte países africanos boicotearon los Juegos de 1976 en Montreal, como protesta a que la selección de rugby neozelandesa había jugado en Suráfrica, por entonces, en pleno 'apartheid' racista. Hubo el boicot de Estados Unidos, Japón, la antigua RFA, Turquía y otros sesenta países a los Juegos de Moscú de 1980, por la invasión soviética de Afganistán y la represalia de la URSS y otros 18 países del bloque comunista, que boicotearon los Juegos de Los Ángeles de 1984. Desde los Juegos de Seúl en 1988 no ha habido boicots olímpicos, aunque el Comité Olímpico Internacional (COI) impidió participar a Rusia y Bielorrusia en los Juegos de París en 2024, tras la invasión de Ucrania de 2022. Una referencia con más historia y honor: España fue el único país de relevancia que boicoteó los Juegos de Berlín de 1936, como protesta por el régimen nazi.

La última vez que hubo un boicot de relevancia en un mundial de fútbol fue Inglaterra 1966: los países africanos se negaron a participar en las eliminatorias previas, contrariados con el sistema de clasificación. La URSS no se presentó al partido de repesca contra Chile para clasificarse para el mundial de Alemania de 1974, como protesta contra el golpe de Estado de Pinochet. Sin embargo, ningún país boicoteó el mundial de 1978 en Argentina, país que estaba ya bajo el poder de una atroz dictadura militar. Y, como era de esperar, tampoco ningún país boicoteó el mundial de Rusia de 2018. Cuatro años antes, Rusia había invadido Crimea e iniciado la primera de las ocupaciones de Ucrania oriental.

Salvo por estas especiales excepciones, el deporte siempre ha intentado mantenerse al margen de los aconteceres políticos. Desconocemos qué hubiese ocurrido si Israel, por ejemplo, se hubiera clasificado para el mundial. ¿Lo hubieran aceptado los países del Golfo, además de Marruecos, Argelia y Túnez, que también participan en el torneo? ¿Hubiese el Gobierno español actuado igual que en Eurovisión? A falta de respuestas, sí sabemos que en 2028 los Juegos Olímpicos volverán a celebrarse en Los Ángeles. Donald Trump, salvo incidente inesperado, estará en los últimos meses de su presidencia.

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