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Opinión | Feria
Òscar Ordeig

Òscar Ordeig

Conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació

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Catalunya se reafirma como capital alimentaria internacional

Producir más con menos recursos no es solo una consigna; es una obligación. La sociedad reclama un modelo alimentario seguro, saludable, suficiente, sostenible, de calidad e innovador

Alimentaria cierra sus puertas tras recibir a 109.600 visitantes, por encima del Mobile

La feria Alimentaria cumplió en la edición del mes pasado cincuenta años, con unos datos que la consolidan como una de las referentes en el ámbito global. Las cifras lo expresan claramente: 3.300 empresas de 70 países y más de 110.000 visitantes. En este escenario se tiene que destacar la presencia catalana con más de 220 empresas, 94 de ellas bajo el paraguas de Prodeca -empresa pública adscrita al Departament d' Agricultura, Ramaderia, Pesca y Alimentació-, que reflejan un tejido empresarial que ha entendido que competir hoy no es producir más, sino producir mejor con menos. Medio siglo gracias a la profesionalidad, el rigor y la resiliencia del tejido empresarial de Catalunya, como también fruto de la colaboración público-privada. Después de la última edición, la voluntad es situar a la feria como la primera del mundo.

Alimentaria ha dejado de ser una muestra sectorial para convertirse en un instrumento estratégico. En un contexto global marcado por la inestabilidad, guerras, tensiones geopolíticas y cambio climático, la prioridad de la sociedad y de los gobiernos es conseguir la soberanía alimentaria en el ámbito de Catalunya, de España y también de Europa. El mundo ha cambiado y no volverá a ser el de antes. El sector agroalimentario tiene que transformarse y esto implica tomar decisiones. Implica apostar por el valor añadido, por la innovación real y por una internacionalización con criterio, no solo en volumen. La excelencia, la calidad y la tecnología son, en estos momentos, factores obligados para existir en los mercados globales y dar respuesta a un mundo con recursos limitados y una demanda creciente de producción de una población que aumenta.

La cumbre agroalimentaria ha puesto encima de la mesa un consenso que ya no admite dilaciones: hace falta cooperación real entre sector y administración, y hace falta una visión a largo plazo. Producir más con menos recursos no es solo una consigna; es una obligación. La sociedad reclama un modelo alimentario seguro, saludable, suficiente, sostenible, de calidad e innovador. Un sistema que sea, además, un motor económico y que facilite el desarrollo rural.

La reivindicación de la dieta mediterránea, impulsada por la Fundació Dieta Mediterrània, va más allá de la salud. Es también una apuesta por un modelo que conecta territorio, cultura y economía. Defenderla es favorecer toda una manera de producir y de vivir que, si no se protege, puede quedar diluida en la globalización, a pesar de ser reconocida como una de las más saludables y sostenibles del planeta.

Una mirada a las cifras del año pasado permite hacer una lectura positiva, a pesar del contexto difícil. El sector logró un nuevo máximo histórico, con 16.903 millones de euros exportados, un incremento del 7,48% en valor y del 7,95% en volumen respecto a 2024. Unos datos que hacen que Catalunya haya recuperado la primera posición como comunidad autónoma exportadora agroalimentaria. Las exportaciones catalanas representan el 21,88% del total estatal y crecen por encima del conjunto de España (4%) y de la Unión Europea (1%). Y en la última década acumulan un crecimiento por encima del 85% en valor y del 17% en volumen. Todo gracias al buen trabajo de las más de 3.200 empresas exportadoras catalanas. Desde 2017, las exportaciones agroalimentarias catalanas han crecido por encima de la media española y europea.

En el fondo, hablar de alimentación es hablar de país. El mundo ha cambiado y no volverá a ser el mismo. De repente, hemos tenido que hacer frente a múltiples crisis y a un escenario bélico que nos afecta directamente. No es un momento fácil. Hace falta proyecto, actitud y ambición de futuro para continuar creciendo.

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