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Opinión | 610,8 km

Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

El peso del PSC en Madrid

El Consejo de Administración de Indra nombra presidente no ejecutivo a Ángel Simón

De los Mozos da las gracias a Escribano

El nuevo presidente de Indra, Ángel Simón.

El nuevo presidente de Indra, Ángel Simón. / ALBERTO ORTEGA / EUROPA PRESS

El nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo (en teoría) de Indra agrega a un cuarto catalán en la cúpula de las grandes empresas cotizadas y participadas por el Estado. Simón se suma a Marc Murtra, presidente de Telefónica desde enero de 2025 y ex presidente de Indra; Maurici Lucena, presidente de la gestora aeroportuaria Aena desde julio de 2018, y Antoni Llardén, presidente de Enagás desde 2007. Aun sin participación estatal, hay un quinto nombre con historia. En octubre de 2004 otro catalán, Antoni Brufau, fue nombrado presidente de Repsol, cargo en el que sigue. El Gobierno Zapatero había sido investido en abril de aquel año, cuando el Estado aún mantenía la acción de oro -eliminada en 2006- que le permitía decidir nombramientos clave en la cúpula de la empresa. Esta presencia en las empresas semipúblicas y estratégicas contrasta con el único ministerio ocupado por un socialista catalán: Jordi Hereu, exalcalde de Barcelona, en Industria y Turismo. Antes de asumir el ministerio, Hereu fue presidente de otra empresa pública: Hispasat.

Desde los años 80, el PSC no había tenido tanto poder en Madrid bajo los gobiernos de Felipe González. En aquella época, hubo ministros como Narcís Serra (después vicepresidente), Ernest Lluch y Joan Majó; Josep Oliu (actualmente presidente de Banco Sabadell) fue uno de los pesos pesados del extinto Instituto Nacional de Industria (INI) de 1983 a 1986 como director de Estrategia y de Planificación. Jordi Mercader presidió el INI de 1988 a 1990 mientras que Joaquim Coello desarrolló la construcción naval española desde Bazán. En otro ámbito, Romá Cuyàs, uno de los impulsores de los Juegos Olímpicos de Barcelona, fue presidente del Comité Olímpico Español. En años sucesivos se sumaría a la lista de catalanes con poder en Madrid en el ámbito empresarial, Antoni Zabalza, jefe de gabinete de Moncloa y ex secretario de Estado, que fue presidente de la química Ercros de 1996 hasta finales de marzo de este año una vez el grupo portugués Bondalti ganó la OPA, y Josep Borrell, que empezó su larga y prolífica carrera como ministro de Obras Públicas.

El peso de Catalunya en el poder del Estado ha tenido diversas estrategias dependiendo de quién mandara en Barcelona y Madrid. Como recordatorio, los últimos jefes de Gobierno españoles de origen catalán fueron Francisco Pi i Margall y Estanislao Figueras en la primera república. Antes, el general Juan Prim. En los tiempos del procés, paradójicamente, un catalán llamado Albert Rivera, llegó a aspirar a romper el peso de la historia con Ciudadanos. Ya sabemos cómo acabó. Los partidos independentistas catalanes, mientras tanto, han aprovechado sus acuerdos parlamentarios con el PSOE para colocar personas afines en los consejos de las empresas estatales.

Hay muchas maneras de ejercer el poder. El consejo de Ministros, cada vez más devaluado (¿quién sabe de memoria citar a diez ministros?), es una; la otra, es el poder empresarial. Salvador Illa, con el visto bueno de Pedro Sánchez, ha apostado por este último.