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Opinión | 'THE OTHER CLUB'
Albert Sáez

Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

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La oportunidad de España: reconvertir el "sol y playa" en "sol y oficinas" tras la crisis en el Golfo Pérsico

Conflictos globales y desarrollo en contraste

Conflictos globales y desarrollo en contraste / ChatGTP

Llevar la guerra solo al debate moral es un reduccionismo. El 'No a la guerra' es simplista. Corresponde un 'No a esta guerra'. Porque la de Ucrania, por ejemplo, la vemos diferente. Pero eso es demasiado sofisticado para los polarizadores. Trump puede ganarla. A su manera. Porque en su cabeza, no piensa en un Irán democrático integrado en la comunidad internacional. Piensa en un Irán que deje de ser un obstáculo para sus negocios y los de sus amigos. Y que deje de ser una amenaza real para su socio israelí, Benjamin Netanyahu. Poco más. Los iraníes les importan casi nada, como los venezolanos han aprendido. El combate con Trump no puede ser moral porque carece de esa dimensión. El 'No a la guerra' sirve para ganar elecciones... en España. No hace falta caer en el cinismo absoluto para admitir que de la guerra también surgen oportunidades. No solo evidentes, como en el caso del turismo esta misma Semana Santa, sino también menos obvias.

Del «sol y playa» al «sol y oficinas»

Las monarquías vecinas a Irán habían construido en este primer cuarto de siglo un oasis en el que se han instalado centenares de negocios y miles de profesionales. Ofrecían potentes plataformas tecnológicas y financieras, ventajas fiscales, un clima artificialmente agradable y... seguridad. Ahora los misiles y los drones caen a pocos metros de los rascacielos. Y muchos profesionales, y algunas empresas, están huyendo a toda velocidad. Lo más curioso es que algunos de estos 'expats' convertidos en nómadas digitales no quieren volver a sus antiguos cuarteles generales sino que buscan conservar algunas cosas que les gustaban de aquel Golfo. Y aquí es donde España, y muy especialmente Catalunya y Barcelona tienen la oportunidad de reconvertir el «sol y playa» por el «sol y oficinas». Antes de que los amargados le vean los inconvenientes entendamos que las ventajas, bien administradas, pueden ser muy superiores en términos de generar nuevos filones de ocupación también para los locales. Además, del Golfo Pérsico se van a marchar otras muchas cosas. El ayuntamiento de Barcelona ya busca filones en el ámbito de las ferias y de los congresos. Y alguien debería poner el ojo en el hecho de que van a quedar liberados al menos tres grandes premios de F1 y pillar una de esas franquicias permitiría volver a tener una carrera anual que se ha perdido por la aparición de Madrid en escena.

La UE, líder del libre comercio

Aunque cada noche no organice un 'Sálvame' como el de Trump en la Sala Oval, la Unión Europea sigue aprovechando las oportunidades del tsunami geopolítico. Los 27 no tienen, de momento, ni la tecnología ni la capacidad de inversión que tienen Estados Unidos y China, los dos gigantes comerciales del momento. Pero está aprovechando lo que sí tiene es que es un mercado con una capacidad de consumo inigualable sobre todo cuando se trata de vender productos, bienes y servicios de gran consumo y no de lujo exclusivista. En Estados Unidos se pueden vender unos pocos coches muy caros pero cada vez menos de gama media. En China empieza a ocurrir lo mismo. Gracias al denostado estado del bienestar, dentro de la UE la gente dispone de un mayor poder adquisitivo durante más años. La firma esta semana del acuerdo de libre comercio con Australia completa un mapa de bajos aranceles con Mercosur y la India que pone en valor esa capacidad de consumo que es, a su vez, garantía de pervivencia del modelo.

La defensa, asignatura pendiente

El subidón pacifista que está proporcionando oxígeno electoral a Sánchez tiene el inconveniente de que le está haciendo perder foco de su apuesta por la industria de defensa. A ello se suma el pantano que tiene organizado en Indra, la empresa llamada a ser campeona nacional del sector para competir por los 800.000 millones que va a invertir la UE en su proyecto de autonomía estratégica respecto a Estados Unidos. Una Europa capaz de defenderse es imprescindible para que pueda definir sus prioridades geoestratégicas. Esperemos que el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, del que depende la SEPI (principal accionista de Indra) arregle el desaguisado con los Escribano y el resto del sector de la defensa. Esta es una oportunidad que Sánchez supo ver antes que muchos y a la que no debería renunciar ni su gobierno ni España como país.

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