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Opinión | MAPAMUNDI

Madrid

Con la libertad, contra los tiranos y contra la guerra

Feijóo ha proclamado "no a la guerra" de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ha tardado demasiado el líder popular en fijar postura contra un conflicto ilegal, ineficaz y peligroso para España

Madrid. 25.03.2026. Alberto Núñez Feijóo. Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados para informar sobre la posición del Gobierno de España ante la guerra en Oriente Próximo

Madrid. 25.03.2026. Alberto Núñez Feijóo. Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados para informar sobre la posición del Gobierno de España ante la guerra en Oriente Próximo / José Luis Roca / EPC

Esta semana, el Partido Popular ha fijado una posición clara e inequívoca contra la guerra que han lanzado Estados Unidos e Israel sobre Irán. “No a la guerra”, ha dicho Alberto Núñez Feijóo en el Congreso de los Diputados. Luego ha añadido un “y no a usted”, dirigido a Pedro Sánchez, pero esa parte del sintagma se da por sabida en el jefe de la oposición.

Ha cerrado así al PSOE la vía del rédito electoral del rechazo al conflicto, al que se oponen siete de cada diez españoles. Pero ha tardado demasiado el PP (tres semanas y media) en oponerse con contundencia a una guerra que es ilegal (por haberse lanzado de forma preventiva y sin ataque iraní a intereses estadounidenses), ineficaz (porque, al menos hasta la fecha, el régimen iraní sigue fuerte y en el poder) y peligrosa para los intereses de España (porque cuesta 5.000 millones de euros en pérdidas a los empresarios españoles por el alza de los precios).

Lo ha hecho Feijóo quizá arrastrado por el cambio de posición de otros líderes europeos de su campo ideológico. Esta semana, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier (socialdemócrata), ha calificado los ataques a Irán de ilegales, en el más claro giro de posición de su país. Anteriormente, el propio canciller Friedrich Merz (CDU) y su ministro de Defensa, Boris Pistorius, dejaron claro su propio “esta no es nuestra guerra”. Con distintos grados, matices y retórica, el conflicto es repudiado ya por Francia, Reino Unido, Canadá, o el grueso de los países europeos, incluida la representante de la política exterior, Kaja Kallas. El presidente galo, Emmanuel Macron la ha calificado ya de “fuera del derecho internacional”.

Sánchez ha reprochado a Feijóo la tibieza que tuvo en los primeros días del conflicto. El popular llegó a decir que solo había dos opciones para la posición española, “o con la libertad o con los tiranos”, una falsa dicotomía. Se puede estar contra los tiranos y con la libertad. Contra las guerras inútiles y contra los asesinatos o secuestros de esos mismos líderes. Por el momento, esta guerra no ha aumentado un milímetro el espacio de libertad de los iraníes, y ha endurecido el régimen y reforzado su proyección de poder internacional. Es cierto que la situación puede cambiar, por ejemplo con una invasión terrestre o un desembarco de los marines de Estados Unidos en la isla neurálgica de Jarg. Pero hay un cierto consenso internacional en que los regímenes no cambian mediante bombardeos, y sí con revoluciones desde dentro. 

También sostuvo el popular en los primeros días la necesidad de ponerse del lado “de las democracias liberales”, sin especificar si se refería al Estados Unidos de Donald Trump, un presidente de corte iliberal en sus políticas (acoso a las instituciones y la oposición, acaparación de poder); o al Israel de Binyamín Netanyahu, que es una democracia con un gobierno a la deriva que viola el derecho internacional de forma sistemática desde hace años, especialmente en Cisjordania, Gaza o Líbano. 

Sánchez, por su parte, desbarró esta semana al dedicar el grueso de su intervención a atacar al Partido Popular… de José María Aznar, como le reprochó acertadamente Feijóo. La comparación de la guerra de Irán con la guerra de Irak es legítima, pero no achacar al actual líder popular los pecados del que dirigía su partido hace dos décadas. Sería como afear a Sánchez el GAL.

El fondo del problema es que el líder popular tiene un serio problema en cuestiones de política exterior, como ha contado en El Periódico Mariano Alonso: “Feijóo busca su sitio en la política internacional, el área en la que menos cómodo se ha sentido el expresidente de la Xunta de Galicia desde su desembarco en Génova hace ahora cuatro años”. 

Los bandazos que ha dado el presidente del PP en estas semanas (llegó a decir que “los derechos humanos van antes que el derecho internacional”, toda una confusión jurídica), o los que demostró durante la guerra en Gaza (un vaivén constante) reflejan un mal asesoramiento del partido que, según todas las encuestas, encabezará el Gobierno de España en tan solo unos meses.