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Opinión | Nuestro mundo es el mundo
Joan Tapia

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Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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Dos vicepresidentes fácticos

Sánchez respira, por Trump y por la aprobación del decreto contra la crisis. Y apuesta por Cuerpo y Bolaños. Pero el futuro dependerá de las elecciones andaluzas

Carlos Cuerpo, el ministro con acento extremeño

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en una imagen de archivo. EFE/Zipi Aragón

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en una imagen de archivo. EFE/Zipi Aragón / ZIPI ARAGON / EFE

Cuando en 2021 Carlos Cuerpo fue nombrado ministro de Economía, pregunté a un político conservador con responsabilidades internacionales: “es un profesional muy bueno, pero su influencia en el Gobierno Sánchez será…mínima”. Bueno, Cuerpo es hoy nada menos que vicepresidente primero. ¿Por qué?

La guerra de Irán crea mucha incertidumbre y hay miedo generalizado a una crisis económica. Sánchez sabe que debe tentarse la ropa y Cuerpo ha sido un ministro competente, se mueve bien en Europa y fue secretario general del Tesoro, el responsable de la deuda española, cuyo coste ha saltado en un mes del 3% al 3,65%. Necesita alguien que entienda a los mercados y no ceda a las pulsiones izquierdistas de algunos ministros. Y ¡cuidado!, el IPC ya ha subido del 2,3% al 3,3%.

Es un nombramiento político, nada técnico. Quiere lanzar un mensaje de confianza a los inversores del mundo y a los empresarios de casa. Política progresista, sí, y necesita a los diputados de Sumar, pero nada de jugar con las cosas de comer. Por eso el paquete de medidas contra la crisis es moderado y ha podido tener el apoyo de Junts -a cambio de la rebaja del IVA a algunos autónomos-, el sí a regañadientes de sus aliados de izquierdas, e incluso la abstención del PP.

El jueves Sánchez lanzó en el Congreso un mensaje bastante radical contra la guerra de Trump, acusando de cómplices a Abascal y Feijóo, pero luego dejó en el 'Wall Street Journal', próximo al mundo financiero americano, un mensaje conciliador: “ahora tenemos un desacuerdo temporal, pero creo que la relación entre Estados Unidos y España es más estrecha que nunca”.

Sí, palabras. Pero Sánchez, que ha perdido las elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León, quiere sobrevivir. Enarbolar la bandera del “No a la Guerra” le va bien, pero debe cuidar a Wall Street. Además, Merz, el conservador alemán, ya dice: “esta no es nuestra guerra”. Cargar el jueves en el Congreso contra Feijóo y Abascal y alabar al “Gobierno de coalición progresista”, sí, pero también nombrar vicepresidente a Cuerpo, que es respetado por la CEOE y al que Yolanda Díaz acusó de ser “mala persona”. Además, es el único ministro que aprueba, con una nota del 5,26, según el CIS.

También busca que no acaben de morir los muy dañados equilibrios parlamentarios. Así aprueba, con Junts, el PNV, sus socios de izquierdas y la abstención del PP, el primer decreto contra la crisis. Y, el mismo jueves, la ley de la multirreincidencia, con el PP, Junts, PNV, la abstención de ERC y el voto en contra de todos los otros socios de izquierda. ¿Un impenitente equilibrista? Sánchez cree que aguantará, porque no hay votos para derribarle.

La misión de Cuerpo es evitar que la economía se desbarate por el aumento de la inflación de la guerra de Irán y tranquilizar a los inversores internacionales y a los empresarios españoles

Y el reajuste del Gobierno del jueves tiene enjundia. El 'ABC' (Ainhoa Martínez) ha dicho que es la crisis más relevante desde que en 2021 fulminó a Carmen Calvo, Iván Redondo y al ahora preso José Luis Ábalos. Y es que, fácticamente -galones aparte-, solo habrá dos vicepresidentes. Uno, 'de iure', Carlos Cuerpo que además presidirá la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Misión: tranquilizar y que la economía no se desbarate.

Y el otro, de facto, el triministro -de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes- Felix Bolaños, que además preside la llave de entrada -sin posteriores trifulcas- al Consejo de Ministros. Misión: negociar, con infinita paciencia, todo lo que deba ser aprobado. Con los socios, con Junts, e incluso en algunos casos con el mismo PP. Bolaños ya hacía este papel, pero tras la marcha de la vicepresidenta Montero, que además es la segunda del PSOE, tendrá más fuerza.

Yolanda Díaz continua como la vicepresidenta de Sumar y de Trabajo. Y Sara Aagesen es el estandarte de la gran apuesta de Sánchez por las renovables. Tienen carteras relevantes y son esenciales para los equilibrios de Sánchez, pero ni eran ni serán vicepresidentas fácticas.

El PSOE hoy respira algo. Una gran mayoría está contra Trump y el 52% (contra el 32%) aprueba la posición del Gobierno. Pero, tras Semana Santa, todo girará sobre el 17 de mayo en Andalucía. Y Moreno Bonilla parece que ganará. La incógnita es si seguirá con mayoría absoluta (55 escaños) y no dependerá de Vox. La de María Jesus Montero es si logrará mantener -o subir algo- los 30 diputados socialistas.

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