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Opinión | CORTO Y AL PIE
Gemma Martínez

Gemma Martínez

Directora adjunta de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

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Por qué Barcelona debe estar en Bruselas

Escultura Unitatis, en el parque del Cincuentenario, en Bruselas.

Escultura Unitatis, en el parque del Cincuentenario, en Bruselas. / G.M.

Unitatis es una escultura de acero gigantesca situada en el parque del Cincuentenario, en Bruselas, obra del artista Martin Rehrl. Dos manos entrelazadas de 9 metros de altura se elevan al cielo como una metáfora simple y poderosa: solo desde la unidad se superan las crisis. No es una idea especialmente sofisticada -se levantó para conmemorar la solidaridad en la pandemia-, pero sí profundamente europea y profundamente vigente. A pocos metros de esas manos que se buscan y se sostienen, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, presentó este martes el plan Barcelona Europa 2026-2029, tras inaugurar una oficina de representación permanente en la capital belga. El gesto tiene más calado del que parece: la ciudad quiere volver a jugar en Europa, y quiere hacerlo en serio.

Porque en Bruselas no basta con aparecer. Hay que estar de forma constante. Durante demasiado tiempo, la relación de muchas ciudades con la Unión Europea ha sido esporádica, más cercana a la visita institucional que a la influencia real. Y esta influencia —la que se traduce en decisiones, fondos y marcos regulatorios— exige presencia sostenida.

La iniciativa de Collboni va en la buena dirección: más peso político, más captación de fondos, más proyección internacional y la promesa de que todo acabe aterrizando en políticas concretas. El planteamiento es difícil de discutir. Otra cosa será su ejecución. Bruselas está llena de estrategias bien escritas que nunca cambiaron nada.

Por eso fue relevante que el acto quisiera proyectarse como plan de ciudad, con la presencia de representantes de la oposición, como Jordi Martí (Junts). Y por eso mismo llamaron la atención las ausencias del resto de partidos. Cuesta entender que haya quien renuncie a implicarse en una apuesta que, si funciona, trascenderá gobiernos y mandatos. 

Quizá por eso, al salir del acto, resultaba difícil no volver la mirada hacia Unitatis. Esas manos de acero tan impactantes e inspiradoras no solo hablan de solidaridad en abstracto. También recuerdan que en Europa, quien no se agarra a los demás, simplemente queda fuera.

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