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Unos chicos de Mollet

Montserrat Tura ha escrito este libro para humanizar su memoria. No solo para dignificarla, sino para constatar que no fueron unos números, sino personas que sufrieron penalidades y torturas, odio e inanición

Montserrat Tura: "No disfruto de la tranquilidad, echo de menos intervenir en la solución de problemas"

Barcelona 22/07/2025 Política Sección de verano 'De la política se sale'. - Montserrat Tura, que tras ser consellera se incorporó de nuevo al mundo sanitario en el Hospital de Palamós, fotografiada en su casa de Mollet. AUTOR: JORDI OTIX

Barcelona 22/07/2025 Política Sección de verano 'De la política se sale'. - Montserrat Tura, que tras ser consellera se incorporó de nuevo al mundo sanitario en el Hospital de Palamós, fotografiada en su casa de Mollet. AUTOR: JORDI OTIX / Jordi Otix / EPC

En septiembre del pasado año, Montserrat Tura publicó un libro en la colección Memòries del Memorial Democràtic: 'On es pon l’esperança'. Nos cuenta “el periplo de cinco jóvenes molletanos hasta el campo de Mauthausen-Gusen”, es decir, las vicisitudes de unos chicos que crecieron y se hicieron mayores (es decir, adultos, es decir responsables) en la década de los años 30, en Mollet, implicados en la lucha por un futuro mejor, esperanzados, comprometidos. También unos chicos que bailaban y se enamoraban, que trabajaban la tierra o en el taller, que participaban en iniciativas populares. Que vivían. Y que murieron asesinados en los campos de exterminio cuando tenían entre veintinueve y treinta y cuatro años.

Montserrat Tura ha escrito este libro para humanizar su memoria. No solo para dignificarla, sino para constatar que no fueron unos números, sino personas que sufrieron penalidades y torturas, odio e inanición. Personas que tenían una familia, una posibilidad de ser felices y que, empujados al exilio, después de haber luchado en una guerra (y haberla perdido), recorrieron miles de kilómetros de penurias y humillaciones, desde Argelers o Sant Cebrià o Le Vernet, en los Pirineos, hasta Arnèke, cerca de Dunquerke o hasta Alsacia, hasta que fueron detenidos por los nazis.

Este es un libro que cuenta cinco historias, a partir de los recuerdos y de las cartas que enviaron a casa. En una de esas misivas, la última, datada en 1940, el joven Joan Tura (tío de Montserrat) pide, en castellano, por razones obvias, que "me mandéis cartas para recibir cosas vuestras; poned dentro del sobre algo que huela en casa, a nuestra casa". Entonces, todavía tenían una brizna de esperanza, a pesar de las calamidades, a pesar del cansancio y la tristeza, empotrados en la piel. Después, como dice la autora, el sol se puso definitivamente, se diluyó en el horror. “Nunca encontrarás un argumento para no dejar de hacer lo necesario para que el mundo sea mejor”, añade Montserrat Tura. Queda la memoria de esos chicos de Mollet, y el aviso para navegantes.

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