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Opinión | Nuestro mundo es el mundo
Joan Tapia

Joan Tapia

Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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Moreno Bonilla acelera

La guerra de Trump puede empezar a lastrar a la extrema derecha europea. Y el presidente andaluz pide estabilidad para poder gobernar sin líos. Sin Vox

Juanma Moreno coge desprevenido a Moncloa y al PSOE y obliga a adelantar la crisis de Gobierno

Revés a Meloni: la primera ministra de Italia pierde el referéndum sobre su reforma del poder judicial, en una inesperada señal de desgaste

Juanma Moreno, ahir a la nit, durant la compareixença sorpresa a Sevilla.  | JUNTA D’ANDALUSIA / EFE

Juanma Moreno, ahir a la nit, durant la compareixença sorpresa a Sevilla. | JUNTA D’ANDALUSIA / EFE

Las elecciones andaluzas tenían que ser antes del verano. Pero Juanma Moreno Bonilla ha dado un acelerón convocando para el 17 de mayo y sorprendiendo así a sus competidores del PSOE, Vox, y tres posibles listas más a la izquierda.

Juanma Moreno parte con fuerza, pues es el presidente preferido por el 40% de los andaluces, frente al 14% de María Jesús Montero, la candidata socialista y vicepresidenta de Sánchez, según la encuesta de EL PERIÓDICO del 28 de febrero. Pero la gran incógnita -decisiva para el futuro Gobierno y para su proyección- es si logrará revalidar la mayoría absoluta de un mínimo de 55 escaños (ahora tiene 58) de 2022. Y la mayoría de las encuestas dicen que esa mayoría está en el aire.

Por eso Moreno ha convocado ya, antes de Semana Santa. Si partes como ganador, la mejor campaña electoral es la más corta. Y con una idea: en tiempos convulsos (guerra de Irán) se necesita estabilidad. Y la estabilidad exige mayoría absoluta porque, sin ella y teniendo que pactar con Vox, lo que habría -como en Extremadura, Aragón y Castilla y León- solo sería un gran lío.

Las encuestas dan al PP una ventaja de casi 20 puntos sobre el PSOE, que baja y se quedaría con 23 o 27 escaños (hoy tiene 30). Y María Jesús Montero, aunque fue “ministra” de la Junta, ahora es vicepresidenta del Gobierno de Madrid. Y ya está claro (Aragón, con Pilar Alegría) que los mejores candidatos socialistas no son los percibidos como enviados de Sánchez (o Madrid), sino los que tienen personalidad propia (Carlos Martínez, en Castilla y León). ¿Conseguirá Montero remontar la corriente en una tierra que fue durante muchos años (Felipe González, Alfonso Guerra, Manuel Chaves) el gran granero de votos socialistas? ¿Pedro Sánchez, con su “No a la guerra”, será un factor movilizador?

Para Sánchez, Andalucía es esencial. No solo por la historia, sino porque es la comunidad que más diputados envía al Congreso y el resultado andaluz puede influir mucho en las próximas elecciones generales. Pero, para Moreno, hoy la gran preocupación no es el PSOE, ni las tres listas que se perfilan a su izquierda. Salvo que se unan, por eso cuanto menos tiempo mejor. Su miedo es que Vox (las encuestas le dan el 18-20%, frente al 13,5% de 2022) le arrebate la mayoría absoluta.

Si no hay gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, Abascal parecerá un irresponsable. Pero si los hay se visibilizará que, al final, el voto útil de la derecha es el PP

Pero Moreno ha puesto en un aprieto a Abascal. Hasta Castilla y León -donde subió menos de lo esperado- parecía que Vox, uniendo los votos de ultraderecha y de la protesta inarticulada, era casi imparable. Y que Abascal, que está en un partido europeo de extrema derecha que no quiere ayudar a la derecha sino reemplazarla, podía hacer maldades. Pero, tras Castilla y León, la explosión de la grave crisis con los exdirigentes de Vox, y la convocatoria de las andaluzas, se le ha complicado la ecuación.

Si no hay gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, Vox puede quedar como un partido que solo juega a la contra y a la desestabilización. Y sufrir en Andalucía un voto de castigo que beneficiaría a Moreno Bonilla. Pero si Vox entra o pacta en esos gobiernos se visibilizará que, al final, el voto útil de la derecha es el PP.

¿Ha caído Abascal en una autotrampa, al haber jugado demasiado fuerte? Lo seguro es que el líder de Vox -al que el pasado domingo el 'ABC' entrevistaba con gran deferencia y elegante foto de portada- intentará que eso no sea así. ¿Haciendo sufrir a Feijóo? Pero las tres comunidades necesitan gobiernos, el PP es el primer partido, y Abascal no quiere ser visto en Andalucía como un político irresponsable.

Y luego está Trump. Para cierta derecha era un líder atractivo, feroz contra la izquierda. Pero Irán ha cambiado, porque la guerra da miedo y daña a la economía mundial. Trump, que era un “plus”, está dejando de serlo.

Meloni perdió el lunes en Italia un referéndum para reformar la Constitución y cambiar el poder judicial, que hace un mes parecía tener ganado. Hay muchos factores, pero ser vista como próxima a Trump no la ha beneficiado. Y en Francia, aunque la extrema derecha ha subido en las elecciones municipales, el ascenso es bastante menor al esperado para un partido al que todas las encuestas daban ganador en la primera vuelta de las presidenciales de 2027.

¿Puede ser Abascal otro Albert Rivera?

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