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Opinión | Fútbol
Miqui Otero

Miqui Otero

Escritor

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Mi entrevista con Cruyff

En el décimo aniversario de su muerte, analizamos el mundo actual con un 'collage' de aforismos futbolísticos que el genio dijo en vida

El mito de Cruyff pervive diez años después de su muerte

Johan Cruyff, al término del pase del documental 'L'últim partit', con motivo de los 40 años de la llegada del jugador neerlandés a Catalunya.

Johan Cruyff, al término del pase del documental 'L'últim partit', con motivo de los 40 años de la llegada del jugador neerlandés a Catalunya. / JORDI COTRINA / EPC

-Señor Cruyff, estoy nervioso con esta entrevista. Yo, la verdad, creo que sus aforismos futbolísticos deberían usarse para redactar programas electorales, para afrontar crisis sentimentales, para escribir novelas estupendas, para montar un restaurante chino y regalar las galletas de la suerte con los mensajes más sabios (y con un castellano más cubista) de la historia. Lamento si me he puesto demasiado pelota.

-La gente que no está a mi nivel no puede afectar mi integridad.

-Igualmente me hace ilusión mirar ahora hacia atrás, cuando se cumplen diez años de su fallecimiento.

-A veces la mejor forma de avanzar es dar un pase atrás, porque quien mira todo desde ahí ve más claro el campo que tiene por delante.

-Es cierto, a menudo los columnistas deberían parecerse más a Bakero que a Rashford. En el pasado detectamos los errores que no queremos repetir en el futuro. ¿A usted le ha pasado alguna vez?

-Yo antes de equivocarme no cometo ese error.

-'Touché' (salvo por Escaich o Korneiev). Señor Cruyff, ¿no cree que en parte no miramos al pasado porque el presente nos obliga a ir demasiado rápido, a correr demasiado para no vernos arrasados por la vida?

-Mis delanteros solo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos … El balón se chuta con el pie pero al fútbol se juega con el cerebro. ¿Qué es la velocidad? Se confunde velocidad con anticipación. Mira, si me pongo a correr un poco antes que los demás, parezco más rápido.

-Claro. Aunque usamos el cerebro cada vez menos: hemos delegado la memoria en Google y la imaginación, su divisa, en ChatGPT.

-Es mejor caer con nuestro propio punto de vista que con el de otra persona.

-Pero el caso es que vamos tan sofocados que incluso se ha puesto de moda la fe como refugio.

-No soy creyente. En España, los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara bien, siempre sería empate.

-Y usted odiaba el empate. Pero ganó ligas en el último minuto… Si no es fe, ¿es entonces suerte?

-La suerte no existe. Tiene que ver con la casualidad y yo no creo en la casualidad.

-Señor Cruyff, usted se enfrentó a la policía franquista incluso en el terreno de juego. ¿Le sorprende el auge de la extrema derecha? ¿No le extraña que cale su mensaje teniendo en cuenta la mediocridad de sus líderes?

-En el mundo de los ciegos el tuerto es rey, pero sigue siendo tuerto.

-¿Y qué propondría para enfrentar sus argumentos fascistas?

-Si el contrario tiene un jugador inteligente que se desmarca muy bien, siempre optamos por la solución más sencilla: que nadie lo marque, así no se desmarcará.

-Es decir, no entrar en su terreno. Pero si la razón fuera como la pelota, ¿cómo quitársela entonces?

-Si nosotros tenemos la pelota, ellos no pueden hacer ningún gol. Si tienes la pelota, no es preciso que defiendas, porque solo hay una pelota. Hay que hacer el campo grande cuando la tienes y pequeño cuando la tienen ellos.

-Claro, tomar la iniciativa con discursos propositivos. Quizá habría que pararse a pensar detenidamente qué movimientos hacer…

-Si tocas de primera juegas muy bien. Si tocas dos veces la pelota, bien. Si la tocas tres, mal.

-Ya. El caso es que ya parece imposible batir a los más privilegiados.

-¿Pero por qué no podríamos ganar a un club más rico? Nunca he visto a un saco de billetes marcar un gol.

-Supongo que lo importante es no cometer tantos errores nosotros…

-El fútbol depende más de los errores que de los aciertos.

-Ya. Me lo intentaré aplicar a mí mismo. Ahora, por ejemplo, que estoy escribiendo la nueva novela.

-Juega como si nunca pudieses cometer un error, pero no te sorprendas cuando lo cometas.

-Ser ambicioso.

-Pero un buen jugador tiene el problema de la falta de eficiencia. Él siempre quiere hacer las cosas más bonitas de lo estrictamente necesario.

-Claro, no ensimismarte con el estilo y los adjetivos. No adornarte demasiado para llegar a la emoción o a la portería.

-Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay.

-Aunque antes de escribir, tengo que comprar loción antipiojos. Han vuelto. Así que le dejo descansar diez años más. Voy a bajar a la farmacia.

-Sal y disfruta.

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