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Opinión | Arte
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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Llucmajor, capital mundial de la fotografía

Una imagen sin pared donde poder exponerse no acaba de tener la vida que se merece

Celso González-Falla y Pepe Font de Mora.

Celso González-Falla y Pepe Font de Mora.

Llucmajor quiere convertirse en la capital mundial de la fotografía. El vehículo es la Fundació Toni Catany, que puede visitarse desde hace tres años en la localidad de la comarca de Migjorn. Allí nació Catany, uno de los fotógrafos españoles con mayor proyección internacional, y que mucho antes de su fallecimiento en 2013 demostró que su aura fotográfica se encontraba más allá de un 'click' con la cámara. Es lo que tienen los grandes: intelectualizan un simple gesto de dedo tras una mirada y lo convierten en único. Toni Catany profundizó en el hecho creativo y así comenzó en el mundo del reporterismo con Baltasar Porcel y después desarrolló una carrera fotográfica mucho más diversa trabajando el retrato, las naturalezas muertas, el desnudo y los paisajes, los rurales, pero, sobre todo, los urbanos.

Todo ello está concentrado en los diferentes espacios de la galería de la fundación que tiene una apasionante y educativa exposición permanente de Catany y una concienzuda programación dedicada a fotógrafas cercanas, como Pilar Aymerich, Colita, Marta Sentís o Anna Turbau, en este caso con un tema único como fue la transición española, en colaboración con la Sorbona, o, para el mes de octubre, los trabajos realizados en México por Toni Catany, siguiendo al gran Paul Strand, uno de los grandes del retrato de principio del siglo XX.

Para demostrar la visión internacional del centro de Llucmajor, la pasada semana se inauguró una exposición con más de cien obras de una de las colecciones más reconocidas en el mundo, la del matrimonio Sondra Gilman, fallecida hace cuatro años, y Celso González-Falla. En este caso la parte marital es importante. La pareja Gilman González-Falla lleva más de 50 años adquiriendo fotografías con una metodología concreta. Recuerda González-Falla que “teníamos que ver juntos la fotografía al menos seis veces. Si tras esa prueba seguía quedando en nuestra memoria, significaba que aquel trabajo tenía algo. Entonces, la comprábamos”. Según la revista ARTnews “nos encontramos ante una de las 10 mejores colecciones del mundo” y ahora está en Llucmajor.

El viernes pasado coincidieron en una charla Celso González-Falla y Pepe Font de Mora, de Foto Colectania. La sala barcelonesa tiene mucho que ver con la Fundació Catany. De hecho, González-Falla es uno de sus patronos, enamorado del trabajo que hacen desde la sala del Born.

Las obras que se pueden observar en Llucmajor son las de Robert MacPherson, Eugène Atget, de los primeros que adquirieron, Henri Cartier-Bresson, Man Ray o dos conocidas fotografías de Ramón Masats, una de ellas la del cura/portero de fútbol lanzándose a detener un balón de 1960, vestido de 'mossèn'.

“Pero lo más difícil es descubrir cómo están colgadas”, afirma con mirada de sabio Celso González-Falla. “Me gusta como dialogan entre ellas. Era lo más difícil con las fotografías que teníamos en casa con Sondra. Una mansión que preferí vender a su muerte”. Y es que una foto sin pared donde poder exponerse no acaba de tener la vida que se merece. Lo saben en Llucmajor.

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