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50 años de Alimentaria

Alimentaria inaugura su edición más internacional con más de 1.200 empresas extranjeras

Toni Llorens, presidente de Alimentaria: "Tenemos una superferia, pero hay que aspirar a que Barcelona sea la capital mundial de la alimentación"

La celebración del 50 aniversario de Alimentaria (conjuntamente con la más reciente Hostelco) es todo un hito en la historia ferial de Barcelona, una auténtica referencia internacional en el mundo de la alimentación y también de la actividad hotelera y de restauración. Inaugurada por el Rey Felipe VI este lunes, presenta unas cifras incomparables, con 3.300 empresas expositoras, 1.200 de las cuales son de 70 países distintos (más del 40% de aumento, en relación a la edición de hace dos años), en un recinto de 100.000 metros cuadrados, en siete pabellones de Fira Barcelona, y con la previsión de asistencia de 110.000 visitantes. Comparable en magnitud al Mobile World Congress (MWC), Alimentaria tiene la característica singular de ser una feria “autóctona”, como ha declarado su presidente, Toni Llorens, “la feria de una industria arraigada en el país”.

El hecho de que España sea una potencia en el mundo de la alimentación tiene mucho que ver, no solo por el hecho que es un motor de la exportación, con cifras por encima de los 78.000 millones de euros y con ventas a 193 países durante el año pasado, sino también porque, en España, tanto el nivel del primer sector (agricultores, ganaderos, pescadores) como la potencia de la industria transformadora, la solidez de la cadena de distribución y valor, y la reconocida calidad de la cocina y la hostelería, alcanzan niveles de excelencia.

Alimentaria es, en este sentido, mucho más que un punto de encuentro comercial donde se dan a conocer nuevos productos o se hace visible la industria en general, con proyectos innovadores y competitivos. La importancia de la feria de alimentación, junto con la dedicada al sector restaurador, se cifra tanto en su continuidad como en su apuesta por la reflexión en el sector, a partir de congresos de ámbito nacional e internacional y de más de 350 actividades, que marcan el futuro de esta industria.

La importancia de la feria de alimentación, junto con la dedicada al sector restaurador, se cifra tanto en su continuidad como en su apuesta por la reflexión en el sector

A lo largo de estos cincuenta años, se puede apreciar el desarrollo tanto del concepto de alimentación como de cocina, en una atalaya que también contempla los cambios sociológicos y la introducción de nuevos alimentos y nuevas formas de distribuirlos y consumirlos. Al cabo de este medio siglo, estamos ante el reto de la sostenibilidad y la innovación, con especial énfasis en la seguridad alimentaria y el aprovechamiento, en contra del desperdicio. Y también, en un mundo en crisis y con una globalización que está en peligro a causa de los conflictos que vivimos (pendientes de la subida del IPC, por ejemplo, a causa de la crisis petrolera), la necesidad de replantear tanto la producción de alimentos como la estructura de distribución, atendiendo en todo momento a criterios más saludables y respetuosos con el planeta.

Alimentaria llega a esta 50 edición como un factor clave del ecosistema alimentario, en este “salón de salones” que contempla la robustez del sector y las variaciones que, en este tiempo, han experimentado los consumidores. Las novedades de productos sorprendentes no deben hacernos olvidar que Alimentaria es una institución con historia y con unas optimistas previsiones de futuro, una encrucijada en la que se innova y se debaten tanto las nuevas tendencias como asuntos tan delicados y decisivos como la relación con Mercosur, por ejemplo.