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Opinión | Delincuencia
Sonia Andolz

Sonia Andolz

Profesora asociada de la Universitat de Barcelona

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No son 'mimosas'

En España, a día de hoy, no se puede tocar a otra persona sin que esta quiera

Imagen de dos ladronas mimosas abordando una víctima

Imagen de dos ladronas mimosas abordando una víctima / Mossos

Los Mossos d’Esquadra añaden agresión sexual a los cargos que imputan a las llamadas 'mimosas', delincuentes que tocan a sus víctimas para despistarlas y así hurtarles. Aunque puede que en principio el objetivo de esta decisión sea punitivo (añadir más peso a posibles condenas), en realidad consigue también defender los derechos sexuales de las posibles víctimas y hacer pedagogía sobre casos en los que estas son hombres, para variar.

Tocar a alguien sin que sea de mutuo acuerdo es contrario a ley. En España, a día de hoy, no se puede tocar a otra persona sin que esta quiera. No ha sido fácil llegar a este acuerdo social y hay sectores políticos que reman en sentido contrario, pero el feminismo nos ha enseñado que el cuerpo es algo íntimo y a proteger, algo obvio que no lo fue durante décadas: de pequeños nos enseñaban que había que dejarse achuchar y acariciar por personas mayores 'por educación'. De adolescentes, empezaban los mensajes diferentes: a ellos, por dar el primer paso, por lanzarse, por “dar la talla”. A nosotras, por no ir rápido, no escuchar a nuestros cuerpos y no dejarnos llevar, primero, y a dejarnos hacer, no ser 'estrechas' y lograr que el otro disfrute, después. De más mayores, la sociedad nos enseñó que lo importante era que él quisiera y disfrutase, aunque no lo hicieras tú. Y que eso estaba bien.

El debate sobre los cuerpos, las libertades sexuales y el rol de la mujer como ser social e individual nos permitió avanzar hasta el presente y defender lo mismo para todos. Ahora sabemos que los anuncios de clínicas que prometen “ayudar a los hombres a estar a la altura” son machistas. Un hombre no tiene que “dar la talla”, porque esa premisa parte de la base que su pareja ahí es alguien pasivo y pone toda la responsabilidad en él. También sabemos que, si alguien nos toca alguna parte del cuerpo y nos incomoda, no está bien y, más importante, podemos decirlo e incluso denunciarlo. Sigue sin ser fácil, pero cada vez son más las personas capaces de identificar que lo que acaban de vivir es una agresión y se atreven a dar el paso de denunciarlo. Es poco probable que sea el caso de las víctimas de estas 'mimosas'. Es más posible que lo denunciado en primer lugar sea el hurto, la pérdida de algo de valor, la sustracción. Puede, también, que al explicar cómo ha ocurrido, les digan a los agentes que las delincuentes les han acariciado y despistado con frases engañosamente cariñosas o sexuales, sin ser muy conscientes que también han sido víctimas de una agresión sexual. Puede que, al principio, los mossos no dieran importancia a esos abrazos o tocamientos y que, solo ahora, después de muchas víctimas, de muchas delincuentes detenidas y que han salido casi impunes, entonces sí, hayan añadido el cargo de agresión sexual.

Se usa el 'solo sí es sí' como estrategia punitiva más que como principal daño a la víctima, pero bienvenido sea, si sirve para que todos aprendamos. Ahora bien, siendo coherentes, quizás el apodo a esas delincuentes no debería de ser 'mimosas', puesto que lo que hacen no son mimos sino agresiones.

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