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Opinión | Protesta educativa

Núria Quiñonero, responsable de relación con los medios de comunicación en UGT

2.000 millones de euros para Educación en el aire

La incertidumbre generada esta semana en el terreno político no hace más que alimentar el conflicto entre el colectivo docente que, además, puede llegar a sentirse menospreciado y desesperanzado

Docentes en huelga se manifiestan en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, el 16 de marzo de 2026.

Docentes en huelga se manifiestan en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, el 16 de marzo de 2026. / Pau Gracià

Este mismo lunes, la consellera Romero abría semana afirmando que, si no se alcanza un entendimiento con los socios parlamentarios de cara a los presupuestos, el acuerdo entre el Govern, UGT y CCOO para las mejoras en Educación "peligra". Ayer mismo, el conseller Dalmau se apresuró a asegurar que el Govern "cumplirá" el acuerdo con los docentes haya o no haya presupuestos.

En este contexto, cabe señalar que una de las virtudes del acuerdo, y que los sindicatos firmantes han puesto de manifiesto, es el compromiso del Govern de ponerlo en práctica al margen de los presupuestos. Además, el acuerdo incluye una disposición final con la que el Govern se compromete expresamente a actualizar el salario docente si, a partir del segundo año de vigencia del acuerdo, se produce una inyección de dinero en las finanzas catalanas.

Baile de declaraciones

Cierto es que el baile de declaraciones alimenta la desconfianza entre los sindicatos que suscriben el pacto, al mismo tiempo que fomenta la incertidumbre entre el colectivo docente. Asimismo, Dalmau calificaba el acuerdo como "valiente e histórico" y aseguraba que el Govern "trabajará para desplegarlo lo antes posible". Por su parte, el secretari de Millora Educativa, Ignasi Giménez, aseguraba esta misma semana que están buscando el escenario idóneo para implementar el acuerdo. Pero, a día de hoy, los sindicados firmantes todavía no han sido invitados a formar parte de ese "escenario".

Crédito de confianza al Govern

Este acuerdo supone un crédito de confianza al Govern para alcanzar con garantías lo que Giménez calificaba como "un punto de inflexión en materia educativa". Por eso, es necesario ponerse a trabajar, para dar legitimidad al pacto y devolver a todo el colectivo docente la esperanza en la lucha por ganarse sus derechos.

Si según señalaba Romero "los ciudadanos merecen saber por dónde va su gobierno", la incertidumbre generada esta semana en el terreno político no hace más que alimentar el conflicto entre el colectivo docente que, además, puede llegar a sentirse menospreciado y desesperanzado.