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Opinión | MAPAMUNDI

Madrid

De Jameneí a Jameneí, ¿era este el cambio de régimen prometido para Irán?

Cada vez más voces ponen en duda la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, y cada vez resulta más frágil el argumento de los que defienden los ataques por la crueldad del régimen de los ayatolás

Una mujer porta el retrato del ayatolá Mojtaba Jameneí

Una mujer porta el retrato del ayatolá Mojtaba Jameneí / Europa Press/Contacto/Sobhan Farajvan

Estados Unidos necesitó dos décadas, más de dos billones de dólares y la vida de 2.328 estadounidenses y 180.000 afganos para pasar del régimen de los talibanes al régimen de los talibanes. Cuando lanzaron aquella ofensiva en 2001, las Fuerzas Armadas estadounidenses iban acompañadas de las de buena parte de sus aliados. Más tarde consiguieron el apoyo de Naciones Unidas. A pesar de ello, terminó siendo un desastre para la población local. Sí, vivieron unos años bajo un régimen semidemocrático, y las mujeres empezaron a participar en todos los aspectos de la sociedad. Pero el fervor marcial americano dura lo que dura, y tan pronto como retiraron sus tropas en 2021, los radicales islamistas tomaron el control en 11 días y sometieron al país de nuevo a un régimen teocrático aún más duro que el anterior, y a una venganza contra los que colaboraron con Estados Unidos.

La soberbia militar estadoundiense fue aún más palmaria en la guerra ilegal de Irak. Un billón de dólares y medio millón de muertos, en su mayoría civiles iraquíes, además de 4.600 soldados estadounidenses. eorge Bush declaró la victoria tras la invasión en unos meses, pero fue un espejismo. En realidad el país caería en una de las peores guerras civiles de este siglo. La ruptura del equilibrio regional conllevó el surgimiento de grupos yihadistas que destrozarían la región y aumentarían la inseguridad en Occidente. Irak ha corrido mejor suerte que Afganistán. Tiene hoy elecciones competitivas y pluralidad política, aunque sigue lastrado por corrupción, milicias y debilidad institucional. Todas las etnias, chiíes, suníes y kurdos están representadas en el Gobierno.

Con estos mimbres llegamos a la guerra de Irán. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lleva desde finales de los años noventa intentando convencer a Estados Unidos de que Irán es un enorme riesgo regional y mundial, y que había que atacarlo. Todos los presidentes le ignoraron, hasta que llegó Donald Trump. Por vanidad, por prepotencia o quién sabe si por motivos más oscuros y desconocidos, el presidente americano ha decidido lanzar una guerra aérea contra el país persa. Ha tratado de convencer a otros líderes mundiales diciendo que se trata de cambiar el régimen de los ayatolás, que ha vuelto a demostrar ser criminal y sangriento asesinando a miles de ciudadanos durante las protestas de este año. Algunos, cegados por su alineamiento irracional con Israel y Estados Unidos, han comprado esa mercancía averiada: de Friedrich Merz (que ahora recula) a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen o al expresidente español José María Aznar; incluso, aunque de soslayo, el líder popular Aberto Núñez Feijóo. Han sido engañados, a la vista de la situación del conflicto dos semanas después de que comenzara.¿Habrá alguna sorpresa en la guantera de Trump? Nadie la espera.

Estados Unidos ha roto una regla de oro del orden internacional basado en reglas: no se puede asesinar al jefe del Estado de un país. Ha abierto una espita, veremos si con imitadores futuros. ¿No podrá ahora China invadir y deponer a un futuro presidente independentista en Taiwán? Ha atacado sin "casus belli". No hay ninguna evidencia de que Irán estuviera cerca de tener una bomba nuclear, según el responsable de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Recuerda esa justificación al argumento falaz de las "armas de destrucción masiva" de Sadam Hussein, y al pobre Colin Powell agitando una probeta en la sala del Consejo de Seguridad de Nueva York para convencer al mundo. Ahora, Trump ni siquiera se ha esforzado en convencer al mundo de la "justicia" de su guerra ilegal y preventiva.

Pero lo peor es que no tienen un plan claro, a decir de los congresistas de Estados Unidos que han sido informados por el Pentágono. ¡No tenían ni un plan para reabrir el Estrecho de Ormuz si los iraníes lo cerraban! Estamos en manos de incautos.

El régimen dice que el nuevo ayatolá es Mojtaba Jameneí, aunque no ha dado prueba de vida y algunas fuentes dicen que está en coma. De confirmarse, es más radical y tiene más sed de venganza que su progenitor. Cuando mataron a su padre, el ayatolá Alí Jameneí, acabaron también con su madre, una de sus hermanas y su marido, y uno de sus sobrinos, además de otra niña de 14 meses. Incluso si estuviera muerto, lo que parece claro es que los duros del régimen siguen al mando. También han reventado con un Tomahawk estadoundiense, por error, una escuela con 165 niñas de entre siete y doce años. Las mujeres de Irán no están hoy un milímetro más cerca de ser liberadas, pero sí corren riesgo de ser asesinadas.

Esta guerra es una locura. No hay un solo país en que la población lo apoye. Salvo en Israel. Qué imprudencia y qué soberbia la de Estados Unidos.

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