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Opinión | 'THE OTHER CLUB'
Albert Sáez

Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

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Cosas que tienen que saber los socios antes de votar (a Laporta)

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. / CHATGPT

La prensa fuimos muy permisivos en los últimos años de Josep Maria Bartomeu. Con el escudo del covid nos disuadió de explicar el desmadre salarial que organizó en el Barça a cuenta de proteger al mejor patrimonio del club, Leo Messi. Es una tradición que los clubs exijan a los periodistas una cierta connivencia haciéndoles creer que tienen intereses compartidos. Pasa con el Real Madrid de Florentino. Pasó con el Barça de Montal y, sobre todo, en tiempos de Josep Lluís Núñez para el que cualquier crítico era directamente un antibarcelonista, como para Pujol eran anticatalanes los que susurraban algo sobre sus hijos. Por eso el joven y fresco Laporta inventó el Elefant Blau, una plataforma crítica basada en el anonimato. Allí engendró su primera mayoría electoral. Pero con los años se ha vuelto como Núñez y se ha dedicado como Trump a promover lo que llaman verdades alternativas. En esta campaña, el candidato Laporta no ha dado entrevistas a todos los que han puesto en evidencia al presidente Laporta. Incluso les regatea el saludo cuando los tiene delante. Por no hablar de los demás, hablaremos de la relación de EL PERIODICO con Laporta para que los votantes conozcan las formas y el fondo del personaje. Empezaremos por el final.

El burofax como forma de amedrentamiento

La obligación que tenemos los periodistas es contrastar cualquier información antes de publicarla. El periodismo editorialmente responsable nunca publica sin hablar con todos los implicados. Por eso muchas veces seguimos historias que acabamos no publicando. Hace unos meses nos pasó esto con una información referida a la gestión de Laporta. No viene al caso el contenido y puesto que no la pudimos contrastar no nos dedicamos ni a insinuarla. Nuestra sorpresa fue que, además de desmentirnos la información, el club, con el dinero de los socios, nos envió un burofax. Una práctica fuera de los estándares periodísticos que incluía una amenaza por la cual nos hacía responsables de la aparición de esos datos en cualquier otro medio de comunicación. Insólito. No era su primer burofax, antes nos envió otro en el que nos obligó a desmentir que fuera socio de un personaje que en nuestras propias instalaciones nos había asegurado que operaba en el Barça por «amistad con Laporta». Y ya en el primer mes de mandato recibimos un tercer burofax para advertirnos de una querella criminal contra uno de nuestros columnistas que nunca se ha retirado para poder amenazarnos cada vez que escribe algo que le molesta. De inventar el Elefant Blau a amedrentar a los críticos. Esa es la trayectoria del aspirante a repetir.

Lo que le prometió a Limak

Con todo, nuestras desavenencias informativas con Laporta se iniciaron cuando publicamos la historia de las condiciones laborales de los trabajadores de las subcontratas de Limak en el Spotify Camp Nou. Contrastado hasta el punto que ha sido objeto de diversas multas de la Inspección de Trabajo. Nunca incriminamos al club ni a Limak. Lo hubieran tenido fácil poniéndose al frente de la denuncia y responsabilizando a los subcontratistas. Extraña la virulencia contra quienes lo publicamos a los que nos acusó de formar parte de una conspiración del «madridismo sociológico». Núñez no lo hubiera dicho mejor. Queda por saber si alguien le dijo a Limak que podría hacer lo que quisiera porque nadie se atreve a meterse con el Barça. De la denuncia anónima a la omertá. Esa es la trayectoria del aspirante a repetir.

Repeliendo talento

Muchos socios consideran que el olfato futbolístico de Laporta, el que ha encumbrado a Messi y Guardiola y a Lamine y Flick, es un contrapeso suficiente para que repita como presidente. Es una razón. Pero también lo es que la capacidad de repeler talento de gestión del aspirante acaba por enturbiar sus mandatos. Le pasó en su segundo mandato cuando perdió a los Soriano, Ingla o Rosell. Esta vez no le ha durado nada el director general que se trajo, Ferran Reverter. Y otros profesionales de primer nivel quedan anulados o escondidos. ¿Por qué Alejandro Echevarría no puede tener un cargo, directivo o profesional, en el Barça siendo como es un hombre eficaz y profesional donde los haya? Pues porque le rompe el relato con el que trata de engatusar a los culers de buena fe y que consiste en enviar al infierno del madridismo antiindependentista a todo el que no le ríe las gracias. Laporta es el presidente más futbolero de la historia pero ya no es el aspirante a presidente del 'Més que un club'.

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