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Opinión | 610,8 km
Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

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Claves del círculo vicioso

Como pasa en cualquier momento de 'shock' económico, si el coste de la deuda sube y pinchan los activos, la cascada de sorpresas que puede encontrarse el sistema es para echarse a temblar

El petróleo vuelve a superar los 100 dólares tras insistir Jameneí en el cierre de Ormuz

El euribor alcanza máximos del año en el 2,3% ante la incertidumbre por el conflicto en Irán

La guerra en Oriente Próximo provoca la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia

Sara Fernández

El precio del petróleo se mantendrá por encima de los cien dólares el barril durante bastantes meses. El estrangulamiento en el estrecho de Ormuz, por donde navegaba el 20% del crudo mundial, no se arreglará de la noche a la mañana. Algunas opciones: extender la capacidad y los tentáculos del oleoducto que cruza la península Arábiga desde los pozos petrolíferos de Arabia Saudí hasta el Mar Rojo o liberar reservas pueden ser una solución inmediata, aunque no suficiente. Que el barril pueda llegar a los 150 o 200 dólares tampoco es descartable. Dependemos de los sátrapas -así se llamaban los gobernadores inciviles del antiguo reino de los Partos/Persas- que hoy gobiernan el mundo incivilizado.

El 95% de los productos industriales, desde el maquillaje y los fertilizantes hasta la camiseta del fin de semana, derivan del refino del petróleo. No bastará con seguir electrificando el transporte o invirtiendo en más energía renovable que, por cierto, requiere también del crudo para construir el material de los molinos y las placas fotovoltaicas. En un primer estadio, desde ya, subirán los costes para fabricar y, con ello, los precios. Más inflación asegurada que vendrá acompañada de una reducción de la demanda. Un doble choque que afectará directamente a la economía.

Los bancos centrales actuarán con una doble mirada: cómo subir los tipos de interés para combatir los precios sin afectar gravemente al crecimiento económico. Salió bien la estrategia tras la invasión rusa de Ucrania. El escenario hoy contempla un factor renovado: en los últimos tres años se ha multiplicado el valor de activos tan distintos como el de las empresas cotizadas en bolsa, empujadas por la inteligencia artificial, y el de la vivienda. Si las expectativas de crecimiento de estos valores decae, el pinchazo de los activos -algunos lo están notando ya- puede ser histórico. Si los activos pinchan, se habrá pasado del efecto riqueza al efecto pobreza. Primer aviso: los tipos de interés a largo plazo, que marcan la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años de Estados Unidos y Alemania, está repuntando. El Euríbor de la hipoteca flexible también.

Los gobiernos rescataron a bancos y cajas en la gran crisis iniciada en 2008, actuaron durante la pandemia y en los primeros meses de la invasión rusa acostumbrándose a emitir deuda para generar respiración artificial al sistema. Pueden seguir haciéndolo hasta reventar. La deuda mundial sigue batiendo récords: ya suma 346 billones de dólares. El PIB de España es de 1,6 billones y la deuda pública de 1,7. Si seguir subiendo impuestos es un camino hacia el suicidio si se contrae la demanda, bajarlos selectivamente será el arreglo parcial que se asumirá.

Y, como pasa en cualquier momento de 'shock' económico, si el coste de la deuda sube y pinchan los activos, la cascada de sorpresas que puede encontrarse el sistema es para echarse a temblar. En el complejo mundo de los fondos de capital riesgo y de la ingeniería financiera que actúan en la sombra más allá del sistema regulado, los zombis reaparecerán feos y temibles.

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