Opinión | En clave europea

Analista sobre la UE y la OTAN
Choque de precios, descontento político

Manifestación en Teherán en apoyo al nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, tras el asesinato de su padre, Alí Jamenei, en el marco de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático (archivo) / Iranian Supreme Leader's Office/ DPA
El disparo del precio del gas, la electricidad y el petróleo a causa de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se ha trasladado de inmediato a los hogares, a las empresas y a toda la actividad económica de la Unión Europea (UE), aunque no haya problemas de suministro en Europa. Esto acentuará el ya profundo descontento social existente en la UE con consecuencias políticas a largo plazo.
El uso de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas acordadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no impidió que el barril de Brent volviera a subir por encima de los 100 dólares. La medida puede ser insuficiente si se prolonga el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde se exportaban 15 millones de barriles diarios de crudo, ya que el uso de esas reservas y la producción adicional en otras zonas aún dejará sin cubrir el 70% del déficit producido por la guerra, señala el economista Olivier Blanchard. El precio de la gasolina y el gasóleo ya ha superado los 2 euros el litro en Francia, Alemania, Países Bajos y Finlandia.
Con las reservas de gas muy bajas en la UE (29% de media, 56% en España) y la supresión del 20% de las exportaciones mundiales por la guerra en el Golfo, el precio del gas en la UE, pese a que no tiene problemas de abastecimiento, se mantiene alrededor de los 50 euros el megavatio/hora (MWh) y el precio mayorista de la luz ha alcanzado máximos superiores a los 200 euros MWh en Europa occidental.
Voto de castigo
La subida del 20% del precio de los fertilizantes en una semana y el alza de los carburantes y la electricidad encarecerán los alimentos y agravarán el malestar agrario. El disparo del precio del gas y la electricidad supone un nuevo mazazo a la industria europea, ya sometidas a ajustes y tensiones: la industria alemana, por ejemplo, planea suprimir 150.000 empleos en 2026, que se suman a los 250.000 suprimidos de 2019 a 2025.
Este nuevo choque de precios y sus secuelas económicas acentuarán el descontento social y político en la UE y se traducirá en nuevos votos de castigo contra los partidos políticos gobernantes y tradicionales y en nuevos avances de la ultraderecha en la elecciones previstas en los Veintisiete.
Los sondeos indican que la principal preocupación de los ciudadanos al ir a votar es el coste de la vida. Los trabajadores y la clase media sufren un creciente empobrecimiento a causa del fuerte encarecimiento acumulado en los últimos años por el coste de la vivienda, de los alimentos y de los productos y servicios básicos, muy superior a la inflación media, en un entorno de servicios públicos cada vez más deficitarios y de inseguridad.
Peor nivel de vida
El último Eurobarómetro del Parlamento Europeo, señaló en febrero que el coste de la vida es la principal preocupación, seguida del empleo y la economía. El sondeo también reveló que un porcentaje elevado de europeos cree que su nivel de vida empeorará, especialmente en Francia (45%) y Bélgica y Eslovaquia (40%), con una media europea del 28%. Solo el 16% cree que su situación mejorará. El sondeo IPSOS de cara a las elecciones municipales franceses del 15 y el 22 marzo también indica que la principal preocupación de los votantes es la pérdida de poder de compra, seguido de las deficiencias del sistema sanitario.
El descontento por la desigualdad y el coste de la vida tras el inicio de la guerra en Ucrania generó un voto de protesta que dio un fuerte impulso a la ultraderecha. Ahora gobierna Italia, Hungría y la República Checa, preside Polonia, es la fuerza política más votada en Francia y Austria y la segunda con más votos en Alemania, Países Bajos, Bélgica, Suecia y Portugal.
En las elecciones del estado alemán occidental de Baden-Württemberg del pasado 8 de marzo, la ultra Alternativa para Alemania (AfD) dobló votos hasta el 18,8%, mientras que los democristianos y socialdemócratas de la coalición del canciller alemán, Friedrich Merz, fueron derrotados por los Verdes. En España, Vox también ha doblado el número de votos en los recientes comicios de Extremadura y Aragón.
La ultraderecha se ha convertido en el principal receptor de votos obreros y de la clase media modesta en la UE. La izquierda, por el contrario, tiene dificultades en capitalizar el descontento social en la mayoría de países desde que dejó de priorizar la lucha contra la desigualdad y pasó a primar la diversidad, el relativismo cultural, las identidades de género e incluso a defender el islamismo, pese a que busca socavar las libertades, los valores y la cultura europeas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Isabel Allende: 'Me honra que se prohíba 'La casa de los espíritus' en Estados Unidos; quiere decir que la consideran peligrosa
- Encuesta GESOP: El 46% de los españoles apoyan la 'fórmula Rufián' de unidad de la izquierda, pero solo el 10% le garantizaría su voto
- Encuestas de las elecciones en Andalucía 2026: así están los sondeos
- El Hospital Ramón y Cajal incluye a los primeros pacientes del mundo en un ensayo clínico con terapia CAR-T para la artritis reumatoide
- El agotamiento y la hiperconexión digital disparan las ganas de jubilarse entre los séniors: 'Tengo 54 años y solo pienso en retirarme
- Retirado el camión que derramó 7.000 litros de líquido corrosivo y provocó el corte de la C-32
- Tania García, educadora, sobre las consecuencias de dormir con tus hijos: 'El cerebro infantil obtiene todo lo que necesita”
- Artemis se prepara para un amerizaje de alto riesgo a 40.000 km/h y 3.000ºC: las grietas en el escudo térmico elevan la tensión