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Opinión | Política exterior
Adam Casals

Adam Casals

Experto en defensa, en riesgo geopolítico y asesor en relaciones internacionales

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Von der Leyen y las discusiones bizantinas

Alemania vuelve a la 'realpolitik'. Las discusiones bizantinas son gratificantes en tiempos de paz. En tiempos de tribulaciones, la validez de nuestro modelo de gobernanza persistirá si sabemos defendernos de aquellos que nos consideran sus enemigos. Para que no sea demasiado tarde

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen / DATI BENDO / Europa Press

La muestra de escepticismo de Ursula von der Leyen respecto alviejo orden mundial”, del que Europa “ya no puede ser guardiana” no fue portada en su país natal, Alemania. EL PERIÓDICO informaba puntualmente de la reacción airosa de la comisaria Teresa Ribera, alertando de un debate “muy peligroso”, junto al desmarque del presidente del Consejo, António Costa, a favor de un mundo “basado en reglas”. El FAZ se limitaba a calificar lo ocurrido de “ajuste de cuentas” con “la política exterior de la UE”. “En Oriente Medio se demuestra la ausencia de influencia europea. La presidenta de la Comisión Europea aspira a ejercer poder político, y el fin del principio de consenso [en la UE]”. En Austria, la ORF se fijaba en el objetivo de ir hacia una UE “más resistente, soberana y competitiva, desde la defensa hasta la energía, desde las materias primas críticas hasta las tecnologías estratégicas”. Solamente el corresponsal en Bruselas del SZ de Múnich, Hubert Wetzel, habló de un precedente arriesgado”.

Alemania es ese país en el que el candidato verde y de origen turco Cem Özdemir ganó este domingo por los pelos las elecciones en uno de los länder más conservadores, Baden-Württemberg, escondiendo las siglas y oscureciendo el color de su partido, siempre trajeado y hablando, con fuerte acento suabo, de economía e industria, con guiños incluidos del Gobierno saliente a la defensa. Preocupa el precio de los carburantes, que superan con alegría los dos euros litro en las gasolineras —el Gobierno Federal ha creado incluso una taskforce—. No es de extrañar que Von der Leyen consiguiera protagonismo hablando de energía: “abandonar” la energía nuclear fue unerror estratégico de los gobiernos de Merkel —en los que fue ministra—, afirmó desde París.

Alemania vuelve a la realpolitik. Su respuesta al “no a la guerra” podría resumirse en los recientes postulados del canciller Friedrich Merz: Irán estaba “a punto” de conseguir armas nucleares; después de “décadas” negociando, la diplomacia no consiguió resultados, sino “todo lo contrario”: Irán se volvió “cada vez más agresivo”. “¿Qué se puede hacer en una situación en la que (...) se ha negociado sobre la base del derecho internacional, quien se sienta delante no está dispuesto a firmar ningún acuerdo” y además “sigue preparando un arsenal nuclear?”. “Puede llegar un momento en el que ya sea demasiado tarde”. Merz no quisiera sentirse “responsable”: la única pregunta entonces sería “por qué no lo impedisteis”. Ahora mismo, la cuestión sería “qué hacer” cuando “tenemos adversarios que no están dispuestos a actuar según las reglas”.

Desde su obsesión con Occidente, Irán es ese peligroso régimen, cruel con su población, que durante décadas ha apoyado al terrorismo islamista internacional. No querer la guerra no significa que no llegue. Qatar como ejemplo: su primer ministro, y ministro de Exteriores, describía los ataques de Irán como “traición”. En el pasado, el emirato hospedó a los líderes del grupo terrorista Hamás, proxy de Irán en Gaza, y ayudó en negociaciones entre Israel e Irán.

Lo mismo si uno quiere acabar la guerra. Una Guardia Revolucionaria debilitada afirmaba que Irán dictará “el final de la guerra”, en respuesta a los deseos estadounidenses de pronta resolución del conflicto. Expertos consultados afirman que Irán estaría intentando activar células terroristas durmientes en el exterior. Una amenaza que también puede afectar a Europa.

En paralelo, se intensifican desde Oriente Medio las conversaciones para adquirir interceptores ucranianos, alternativa rápida, escalable, y viable económicamente para hacer frente a los drones Shahed 136 iraníes. Irónicamente, algunos de esos países no quisieron apoyar a Ucrania ante la invasión rusa, años atrás.

La incertidumbre en la seguridad y la economía globales puede extenderse a otras regiones, ante el escenario de oportunidad que ofrece una posible escasez de munición y materiales en los países de la OTAN.

La UE está llamada a defender su modelo de gobernanza democrática y regímenes de libertades desde el realismo, consciente de la amenaza creciente que suponen aquellos que no conocen reglas, y que nos consideran sus enemigos. Nuestro objetivo: que no sea demasiado tarde.

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