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Opinión | El mar alrededor

Carol Álvarez

Carol Álvarez

Subdirectora de El Periódico

Las futbolistas que desafiaron a Irán

En medio de la guerra, las futbolistas iraníes se enfrentan a un dilema: regresar a su país significa castigo, mientras que quedarse en Australia implica perderlo todo, con la protección de organizaciones humanitarias.

Futbolistas de la selección femenina de Irán en el torneo en Australia

Futbolistas de la selección femenina de Irán en el torneo en Australia / STR / AFP

Las guerras se pueden contar por números, las de víctimas mortales, las de misiles lanzados, las de los días que han pasado sin paz, las del precio de la gasolina. También con historias. Las cinco jugadoras de la selección iraní que han decidido no volver a su país en guerra son una de esas historias, efecto colateral del conflicto abierto por el bombardeo de Israel y EEUU contra Irán y sus réplicas. Las jóvenes formaban parte de una delegación de 21 personas que, ya en Australia para disputar la Women's Asian Cup, recibió la noticia del ataque estadounidense a Teherán. Dos días después, salieron al campo contra Corea del Sur: no tararearon el himno, y el público las aplaudió con banderas contrarias al régimen de Jomeiní. Aquella imagen, mujeres en silencio bajo el ruido de los himnos, dio la vuelta al mundo.

La prensa oficial iraní las llamó "traidoras" en tiempos de guerra. En el siguiente partido, algunas fingieron entonar el himno. El líder Supremo había muerto, los misiles volaban sobre Oriente Próximo y ellas ya no tenían país.

Al menos cinco jugadoras se han puesto ya bajo protección en Queensland, mientras las organizaciones humanitarias y deportivas piden asilo para ellas. Volver es imposible: el espacio aéreo está cerrado y, al pisar Irán, las esperaría el castigo. Pero quedarse también es perderlo todo.

La vida de esas mujeres ya cambió para siempre. Su dilema representa una crisis ideológica, pero también vital. La muerte de Mahsa Amini, en 2022, fue la llama para defender los derechos de las iraníes y combatir al régimen, pero cuatro años después, ha sido la amenaza nuclear la que ha precipitado la guerra que crece con una onda expansiva que sacude el mundo entero.

El puñado de futbolistas recluidas en Australia son ya un símbolo de las paradojas que rodean a las mujeres iraníes. Otro símbolo que se suma a la trágica muerte de un centenar de niñas cuando un misil alcanzó su escuela, el primer día de los combates. Y de repente, impotentes, vemos cómo las mujeres siguen en la diana de la Historia.

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