
Periodista y escritora
La sobrecarga del feminismo
La extrema izquierda se ha apropiado del movimiento, lo ha manoseado para amoldarlo a su ideología y lo ha reducido a una consigna obstinada y dogmática
La vivienda y Palestina irrumpen en la manifestación del 8M multitudinaria de Barcelona

Leonard Beard / 5
“Feministas antifascistas”, “no a la guerra”, “contra el imperialismo” “anticapitalismo y feminismo”, “Trump a prisión”, “Viva Palestina”..., y así un largo etcétera de pancartas que, un año más, llenaron las manifestaciones del 8M. Sobre el papel, nada más que el color de una jornada que mantiene el pulso de la lucha por la igualdad de las mujeres en un mundo donde la misoginia continúa oprimiendo, segregando y matando. Difícilmente se puede estar en contra de un combate digno que late en el núcleo central de la defensa de los derechos humanos. De hecho, la lucha más antigua, la que afecta a más personas y la más resiliente para combatir. Pese a los muchos intentos de hacer creer que el feminismo ya no es necesario, cuando menos en las democracias liberales, la realidad demuestra con dolor y sangre que continúa siendo una lucha imprescindible.
Y aun así, cada vez se plantea de manera más restrictiva y sectaria. A diferencia otros tiempos, donde la lucha por la igualdad conciliaba a mujeres de ideologías diversas (en coherencia con un movimiento que empezó con las aristócratas británicas y pasó por todos los segmentos sociales), los últimos tiempos ha sufrido una mutación que lo ha sobrecargado ideológicamente. La apropiación que ha hecho del feminismo la izquierda, sobre todo la izquierda más dogmática, ha minorizado su carácter transversal y lo ha reducido a un movimiento controlado políticamente. A estas alturas, para ser feminista tienes que estar contra Trump, contra la guerra de Irán, propalestino, antisionista, contra la derecha perversa, a favor de los okupas, contra la economía liberal, y el resto de los dogmas de fe impostados. Incluso se tiene que ser comprensivo con el velo integral, por aquello del paternalismo progre. Y mucho más. De hecho, el feminismo de carné tiene que ser antipatriarcal, multicultural, militante LGTBIQ+, antiburgués (especialmente en Catalunya, a pesar de que de la burguesía no queda nada), transfeminista, antirracista, antiimperialista y, actualmente, contrario a la 'imposición' del catalán a los pobres inmigrantes que llegan aquí. Connotación, esta última, que demostraría el carácter supremacista del catalanismo... El solo lema “antifascista”, que corona muchas manifestaciones del 8M, es un concepto que ha sido tan abusado por la extrema izquierda (en general, la más contraria a la libertad de pensamiento), que ni siquiera este resulta exento de la manipulación ideológica que ha sufrido el movimiento feminista en todo el mundo. En España, en concreto, serían las dirigentes de Podemos, desde Montero a Belarra y compañía, las que han hecho un daño enorme a la necesaria complicidad entre mujeres de diferentes ideologías, a la hora de defender unánimemente el feminismo. Dicho de otra forma, la extrema izquierda se ha apropiado del feminismo, lo ha manoseado para amoldarlo a su ideología y lo ha reducido a una consigna obstinada y dogmática.
Las feministas no han estado en la defensa de las mujeres afganas, ni de las iraníes, ni de las valientes yemeníes, ni en ninguno de los movimientos de lucha de las mujeres musulmanas en favor de sus derechos
Una reducción que ha dejado al feminismo fuera de los grandes combates por la mujer que hoy se producen en el mundo. No ha estado en la defensa de las mujeres afganas, ni de las iraníes, ni de las valientes yemeníes (que luchan contra el matrimonio de las niñas a los nueve años), ni en ninguno de los movimientos de lucha de las mujeres musulmanas en favor de sus derechos. Su silencio ha sido muy ruidoso, sobre todo porque demuestra que no han entendido un hecho fundamental en la lucha feminista: que las Malala y las Amini del mundo son Nelson Mandela de nuestro tiempo. Y no solo porque el feminismo también ha callado ante la brutal violencia que sufren las mujeres nigerianas católicas, perseguidas, secuestradas y sistemáticamente violadas por los islamistas de Boko Haram. Y para remachar la vergüenza, el feminismo calló brutalmente ante el espectáculo masivo y viralizado de violencia de género contra las mujeres israelíes (niñas, jóvenes, adultas, ancianas) por parte de Hamás el 7 de octubre, y después, en los túneles del horror. Son mujeres católicas, judías, musulmanas contestatarias y por eso, fuera de los cánones ideológicos del feminismo progre, no en vano no las atacan los imperialistas, capitalistas, sionistas y bla, bla, bla (las únicas víctimas aceptadas), sino el beatífico Islam. En consecuencia, son víctimas invisibles, que no merecen solidaridad.
Por eso, el feminismo como movimiento está en un proceso de descrédito, porque, sobrecargado de ideología, ha dejado de ser transversal.
- Llega a España concizumab, la primera terapia para todos los tipos de hemofilia que padecen 3.000 españoles
- El juez ordena a la Guardia Civil que localice al cantante Francisco por un pleito por impago de la pensión a su hija
- Un equipo médico de Barcelona regenera el tendón de Aquiles sin cirugía mediante células madre cultivadas: 'Permite al paciente andar sin yesos ni férulas
- Los italianos ya compran más viviendas que los marroquíes: representan el 11,8% de las compraventas realizadas por extranjeros residentes en Catalunya
- La CIA aconsejó al Pentágono y la Casa Blanca tener bases en España por su 'evidente importancia para la defensa occidental
- Los funcionarios de los ayuntamientos quedan excluidos de la reducción general de jornada a 35 horas semanales
- Una mujer de 80 años con escoliosis severa se recupera tras una intervención pionera en Barcelona: 'A los pocos días ya andaba
- Aarón Martínez, el adolescente que hace arte con un boli Bic, estrena su primera exposición